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Opinión

El PP, el pollo corre aún más rápido

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AYUSO Y CASADO

Por Gonzalo Fernández

Podría repetir hoy, casi punto por punto, lo que escribí el pasado domingo. Es muy posible que, lo que yo pueda escribir en Melilla, no sea la primera prioridad del partido a nivel nacional. Pero de nuevo se equivocan los dirigentes del Partido Popular, porque lo que escribo refleja lo que está siendo ya un clamor a nivel nacional, y no solo entre los votantes del Partido Popular.

Las nada veladas directas indirectas que el líder del PP dirigió a Ayuso, durante el congreso del partido en Andalucía, tan solo reflejan el miedo que éste tiene a que la líder madrileña “le mueva el sillón”. Resulta ridículo que hable de evitar personalismos a no ser, claro, que la persona en cuestión sea él mismo. Casado parece decir: yo, repito, yo, soy el líder indiscutible y personalista. Los demás no tienen derecho a serlo. Recordamos la frase “socialista” que llegó a ser parte del lenguaje popular: el que se mueva no sale en la foto. Pues ahora esa frase es perfectamente aplicable al “muy democrático” PP. 

Y mientras tanto el PSOE del nefasto, en todas las facetas políticas y personales, Sr. Sánchez, y sus acólitos comunistas y separatistas, festejan los dislates del PP de Casado. Por cierto, son comunistas y separatistas, pero están felices de recibir, de la para ellos “maligna España”, cantidades ingentes de dinero, del que curiosamente no quieren “separarse” los separatistas ni desprecia, por capitalista, los comunistas. Poderoso caballero es don dinero, escribió Quevedo.

Y también felices los integrantes de Vox, aunque estos no tanto porque parecen querer a España y el bienestar de los españoles. Pero siguen pendientes de la creciente sangría de votos que, posiblemente, van a recibir del desprestigiado Partido Popular. Y de nuevo me pregunto ¿con quién va a pactar el PP, si llegara el ahora improbable caso? Prefiero no saber la respuesta, porque conocerla posiblemente me causaría aún más indignación de la que ahora siento. 

Resulta incomprensible que un gobierno como el que tenemos, desastroso para los intereses de España, para su más que maltrecha economía, para su integridad territorial, para la defensa de los mínimos valores democráticos, desprestigiado en Europa e ignorado por los Estados Unidos, conserve un porcentaje significativo de voto estimado. Si ellos son pésimos, ¿cómo son percibidos otros?

Quizás la explicación esté en algo que me comentaron recientemente: “si los pobres votan generalmente a la izquierda, ¿a quién le interesa que haya más pobres?” Suena horrible, porque lo es.

Y el PP de Melilla

Si leen lo anteriormente escrito sobre el PP, quizás no necesiten leer ningún otro comentario. Pero no resisto la tentación de añadir algunas palabras sobre la imitación casi línea por línea, actitud por actitud, idea por idea, que el PP de Melilla está haciendo del dislate de su “hermano mayor”, El PP nacional. De nuevo nos encontramos con un líder al parecer indiscutible, cuyo puesto a la cabeza del partido no puede en caso alguno ser ocupado por otra persona, ya que nadie en la ciudad tiene sus capacidades y, al parecer, debe seguir en su puesto hasta la que esperemos sea, y hago realmente votos para ello, muy lejana incapacidad. 

Sin dudar de su valía, la adoración que los dirigentes del partido le profesan, es comparable a la que se rinde a otros líderes de allende los mares, y no solo me estoy refiriendo a algunos países de Hispanoamérica, también en el Norte. Con estas premisas no se le está haciendo ningún favor al actual líder local del PP, ya que los caudillos carismáticos no forman parte del ideario democrático, precisamente. Sin entrar a considerar que en Melilla seguro que hay otras muchas, o al menos algunas, personas capaces de llevar el liderazgo del PP, si así lo decidieran y se les permitiera. Caso contrario nos encontraríamos con el caso bíblico de la imposible salvación de Sodoma y Gomorra.

Sobre la coalición de gobierno

De lo escrito parece deducirse que tan solo el PP de Melilla tiene problemas. Nada más lejos de la realidad. La falta de competencia del gobierno local es manifiesta. En algunos casos, esta incapacidad para actuar decididamente en favor de los ciudadanos puede explicarse por los odios entre los partidos que forman el gobierno, en algunos casos por los odios personales, que impiden o dificultan en gran medida las posibilidades del gobierno. En otros casos, influye la imposibilidad de un liderazgo efectivo, que sería absolutamente imprescindible al tratarse de una coalición no coaligada, como mencioné anteriormente.

Por fin, cada partido defiende los intereses de sus votantes, no los de la totalidad de los ciudadanos. Y en el caso del PSOE, además, deben respetar las directrices que reciben de Madrid, que me atrevería a asegurar son tan disparatadas e indeseables como las del partido a nivel nacional.

Y reconocer todo ello es aún más triste cuando, por lo que he podido observar, al menos algunas de las personas que conforman el gobierno serían útiles, si se dieran otras circunstancias.

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