MELILLA HOY

El Pleno de Control calienta motores para las elecciones: Gobierno y PP pugnan por reivindicarse como “el futuro”

Queda justo un año para que los melillenses decidan en las urnas, una cita electoral a la que se hicieron varias referencias a lo largo del Pleno de Control.- PP y PSOE incluso se echaron en cara sus respectivos pactos en Moncloa y otros lugares

Cuando queda justo un año para la celebración de las próximas elecciones municipales, el Gobierno y el PP pugnaron ayer, durante el Pleno de Control, por reivindicarse ante la opinión pública como “el futuro” de Melilla y calificar como “pasado” al adversario político. Una estrategia en la que PP y PSOE fueron más allá reprochándose sus respectivos pactos políticos a nivel nacional o en otros lugares de España y advirtiendo de lo que podría suponer eso en Melilla a partir del 28 de mayo de 2023 cuando se contabilicen los votos en las urnas.

La consejera de Hacienda, Empleo y Comercio, Dunia Almansouri, fue la primera en calentar los motores de las próximas elecciones cuando espetó al PP que representa a otros tiempos pasados. “Ustedes ya son el pasado de esta ciudad, aunque hay que recordarles lo que han dejado. Ustedes son el pasado y se han quedado atrás; nosotros vamos en clave de futuro”, recalcó Almansouri al final de la primera interpelación del PP respecto a la situación económica de la ciudad.


Su interlocutor, el vicepresidente segundo de la Asamblea, Daniel Conesa, no pudo responder al haber agotado a esas alturas del debate sus dos turnos de palabra. Pero el portavoz popular, Miguel Marín, sí rebatió a la consejera en la siguiente interpelación del PP, relativa al modelo económico, en términos muy parecidos a los que había empleado la diputada cepemista minutos antes.


“Señora Almansouri, el futuro está aquí. Ustedes, siendo presente, representan al pasado. Están pasados y sobrepasados, y no lo decimos nosotros, lo dicen los melillenses”, aseveró Marín tras señalar que “estamos a un año de las elecciones” y los actuales gobernantes locales “no pueden presentar un solo proyecto en ejecución con un impacto sustancial en la economía de la ciudad”.
Tampoco hay, lamentó el popular, proyectos del Estado que supongan una continuación de los proyectados por el Gobierno de Rajoy, por lo que se produce una situación “demoledora” para la imagen del Ejecutivo y las expectativas de futuro de la ciudad.

Los pactos
Además de verse a sí mismos como “el futuro” y al rival político como “el pasado”, PP y PSOE, los dos grandes partidos nacionales, ahondaron en ese pistoletazo de salida a la carrera preelectoral echándose en cara los pactos políticos a los que han llegado en otros gobiernos.


Así, después de que Marín cuestionara que el PSOE sea “un partido de Estado” porque “va de la mano de independentistas, golpistas y proetarras”, su secretaria general en Melilla, Gloria Rojas, recordó al PP que en Castilla y León está gobernando con Vox “y lo que queda, Dios no quiera”.


Rojas ya dio por hecho que en Melilla ya existe esa alianza cuando aseguró que el PP “está con Vox”, un partido que en nuestra ciudad “dijo, textualmente, que Zapatero, en vez de aportar españolidad, vino a dar publicidad a la multiculturalidad, a la ideología de género, que se adueña de la educación de nuestros hijos”. “Lo que yo veo en estas líneas es están ustedes con un partido que considera que mis compañeros Dunia y Hassan no son españoles”, dijo.
El diputado de Vox, Javier Da Costa, respondió a la líder socialista en cuanto tuvo la palabra. “Menuda matraca, señora Rojas, con lo temprano que es… Si lo que peor que le puede decir al PP es que pacte con Vox, eso quiere decir que vamos bien”, le espetó para ahondar, en medio del barullo, en el reproche del PP hacia el PSOE sobre sus socios de legislatura en Moncloa: “Vergüenza es pactar con terroristas y con gente que ha matado a gente de su partido”.

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