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Opinión

El “Petiso orejudo”: ¿psicopatía o trastorno antisocial de la personalidad?

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Petiso Orejudo

Por: Francisco José Céspedes Pérez -Subinspector de la Policía Local. Criminólogo

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La psicopatía ha sido definida con distintos nombres a lo largo de la historia, siendo Phillipe Pinell el primer autor en identificarlo como manía sin delirio. El concepto de psicopatía ha creado desde siempre cierto debate en la literatura científica dado que comúnmente es utilizado como sinónimo del trastorno antisocial de la personalidad (TAP). Esta controversia incluso puede tener consecuencias jurídicas a la hora de aplicar las diferentes penas o medidas de seguridad. Para Mora -citado por López y Núñez (2008)- los sociópatas se diferencian de los psicópatas en algunas características psicológicas y conductuales, a pesar de que ambos manifiestan una clara inadaptación social y agresividad, en esta última, en el caso de la sociopatía, es reactiva a una situación mientras la agresión y violencia sin motivo aparente, dirigida a conseguir un objetivo concreto, caracteriza a la psicopatía. Por su parte el prestigioso profesor D. Vicente Garrido nos hace una distinción dentro de la psicopatía entre psicopatía primaria, caracterizada por un temperamento innato, y una psicopatía secundaria, con la posibilidad de sentir una mayor capacidad de sentir ansiedad y culpa, y que podría ser el resultado de un proceso inadecuado de socialización, incidiendo en la diferencia entre psicópata y sociópata.
Robert D. Hare (1934), psicólogo canadiense desarrolló la herramienta para el diagnóstico de la psicopatía más empleada actualmente, la Escala de Evaluación de la Psicopatía de Hare Revisada (PCL-R). El PCL-R consta de dos factores relacionados que reflejan los aspectos Interpersonal y Afectivo para el Factor 1 y el de Desviación social para el Factor 2, cada uno de los cuales se divide a su vez en dos facetas. En los dos primeros aspectos Interpersonal y Afectivo se corresponderían más con el psicópata Primario (más manipulador) y los aspectos Estilo de vida y Antisocial con el psicópata Secundario (más impulsivo).
El Trastorno de Personalidad Antisocial (TPAS) -También Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP)-, se caracteriza por una tendencia a la transgresión de las normas sociales, a la indiferencia patológica, el desprecio de los derechos de los demás a través de conductas irresponsables y antisociales. El DSMV, recoge el TAP y sus principales características y, se suele indicar que, si un individuo cumple al menos 5 de ellas, podría catalogarse como que padece dicho trastorno.
Los Datos de que disponemos nos dicen que padecen este trastorno:
– 3% de Varones y 1% de mujeres y parece afectar a las 3⁄4 partes de la población reclusa.
El CIE 10, recoge con el indicador F60.2, el Trastorno disocial de la personalidad, incluyendo entre otros el TAP. Según el CIE 10, se trata de un trastorno de personalidad que, normalmente, llama la atención debido a la gran disparidad entre las normas sociales prevalecientes y su comportamiento.
Al hilo de lo comentado, expongo el caso de Cayetano Santos Godino, “Petiso orejudo”. No siendo profesional de la psiquiatría no me atrevería a catalogarlo como psicópata o persona con Trastorno Antisocial de la Personalidad, aunque sus actos y su personalidad pueden servir de estudio a los especialistas. Cayetano fue responsable de la muerte de cuatro niños, otros siete intentos de asesinato y piromanía, en Buenos Aires (Argentina). Engatusaba a los niños con golosinas o les engañaba diciéndoles que sus padres les estaban buscando. Los llevaba a sitios apartados, y los mataba con piedras o con hierros contundentes. Muchas veces experimentaba con esos niños los límites del dolor. Fue descubierto tras muchas de las negligencias de la policía, que no supo ver que estaban ante un niño asesino. Fue apresado y encerrado de por vida. Cuando se le preguntó por su primera víctima, él dijo: “quería saber lo que se sentía al matar”, nunca se arrepintió de sus actos. Paradójicamente, tras décadas de estar encerrado, en 1944 cometió el error de matar a un gato dentro de la cárcel del que muchos presos sentían cariño. Por ello fue asesinado por sus compañeros de cárcel. Su padre que era alcohólico y maltratador se encargó de su educación, y durante toda su niñez Cayetano fue víctima de fuertes golpes y maltratos
Comienzos Fiel a cualquier perfil psicopático comenzó a depositar esa violencia con la que fue criado en animales pequeños, en este caso aves domésticas, a las cuales asesinaba y guardaba sus cadáveres en una caja o dentro de sus zapatos. Años más tarde él mismo declararía ante la policía sufrir fuertes dolores de cabeza que se traducían en ganas de matar, sobre todo después de tomar alcohol.
Desde sus siete años comenzó a maltratar e intentar asesinar a niños más pequeños.
En 1906 cometió su primer asesinato, tras sus conductas inaceptables y la falta de paciencia paternal, fue entregado a la policía por sus padres a sus 12 años y es enviado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece durante tres años.
El último crimen del Petiso Orejudo es el mejor documentado de su carrera criminal, su víctima, Gesualdo Giordano, de tres años lo acompañó engañado a comprar caramelos. Godino, le dio algunos, pero le prometió los demás si aceptaba acompañarlo hasta un lugar alejado, la Quinta Moreno (donde actualmente se encuentra el Instituto Bernasconi). En la entrada, el niño lloró y se resistió a entrar, pero el asesino lo introdujo en la quinta agarrándolo con violencia de los brazos, y lo arrinconó cerca de un horno de ladrillos. Lo derribó con fuerza y lo redujo poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Se quitó el piolín que llevaba por cinturón y lo enrolló en el cuello de su víctima con 13 vueltas para estrangularlo. Como el niño no moría, el Petiso Orejudo le hundió en la sien un clavo de 10 cm usando una piedra como martillo. Después de cubrirlo con una lámina de zinc, huyó de la escena del crimen. Esa noche, durante el velatorio de su víctima, observó el cadáver y huyó llorando del lugar, ya que, como declaró después, deseaba ver si el cadáver aún tenía el clavo en la cabeza.
Este individuo, que empezó a matar cruelmente desde muy corta edad, no sentía empatía hacia sus semejantes, había aprendido la violencia desde pequeño y lo hizo creciendo entre maltratos. Se trata de individuos con un temperamento normal, pero que no tienen adquiridos los atributos socializadores como consecuencia de una crianza negligente e incompetente por parte de los principales agentes de socialización: los padres.

Interrogatorio
A continuación, se expone parte de uno de los interrogatorios que se le hicieron al Orejudo, donde se verifica que tenía capacidad de saber que hacía el mal:
-Perito: ¿Piensa usted, que tiene derecho a matar niños?
-Godino: No soy el único, otros también lo hacen.
-Perito: ¿Por qué mataba usted a los niños?
-Godino: Porque me gustaba.
-Perito: ¿Por qué huía después de matar a los niños y producía incendios?
-Godino: Porque no quería que me agarrara la policía.
-Perito: ¿Con que objeto fue usted a la casa del niño Giordano el mismo día que lo mato?
-Godino: Porque sentía deseos de ver al muerto.
-Perito: ¿Con que objeto le tocó usted la cabeza al muerto?
-Godino: Para ver si tenía el clavo.
-Perito: ¿No te han inculcado algún principio religioso?
-Godino: Como no, si soy bautizado
-Perito: ¿Siente usted remordimientos por lo que ha hecho?
-No entiendo…
De hecho, murió sin confesar remordimientos.

Apoyo y referencias bibliográficos:
• El Petiso Orejudo: la historia real detrás del mito que causó terror en el siglo XX. Diario la Razón. Recuperado de: https://www.lanacion.com.ar/2107666-el-petiso-orejudo-la-historia-real-detras-del-mito-que-causo-terror-a-principios-del-siglo-xx
• Aluja Fabregat, A. (1993). El organismo antisocial: aspectos teóricos, conductuales, biológicos y evolución. Psiquis, 14 (2)
• López M.J. y Núñez M.C.; Psicopatía versus trastorno antisocial de la personalidad.
• Aguilar M. La idea adecuada identificación de la psicopatía con el trastorno antisocial de la personalidad.

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