El debut de Miguel Rivera con la U.D. Melilla acaba sin premio en un final polémico (3-2)

La U.D. Melilla perdió 3-2 ante UCAM Murcia en un duelo emocionante. A pesar de una remontada prometedora, un penalti en el añadido selló su destino. La derrota complica su permanencia, ahora a siete puntos de la salvación.
Jugadores de U.D. Melilla y UCAM Murcia en un partido de fútbol

La U.D. Melilla cayó por 3-2 este domingo en su visita al UCAM Murcia C.F. en un encuentro vibrante que se decidió en el tiempo añadido y que dejó una profunda sensación de injusticia en el cuadro azulino. El conjunto melillense firmó una remontada de carácter en la segunda mitad, compitió hasta el último suspiro y rozó un empate que parecía justo, pero un penalti en la última acción terminó por condenarlo. El colegiado había añadido once minutos y, tras señalar la pena máxima y transformarla el UCAM, por medio del melillense Mizzian -hoy en las filas universitarias-, decretó el final.

Además, la derrota tiene consecuencias clasificatorias preocupantes. Una jornada más, la permanencia se complica bastante para el Melilla, que queda ahora a siete puntos de la zona de salvación y de la promoción por no descender, viendo cómo el estreno de Miguel Rivera en el banquillo tampoco se traduce, de momento, en un resultado positivo.

Lejos de replegarse, la U.D. Melilla comenzó el choque con personalidad, presionando alto y atreviéndose en campo rival. Manu Viana protagonizó el primer aviso tras un saque de esquina, mientras el equipo mostraba intensidad y ambición. Sin embargo, en el minuto 28, Alberto Soto adelantó a los locales tras una acción combinativa dentro del área.

El tanto no cambió el guión azulino. La U.D. Melilla mantuvo el pulso y buscó el empate antes del descanso, aunque sin fortuna. La reacción llegó tras el paso por vestuarios, con una puesta en escena inmejorable.

Óscar Lorenzo firmó el 1-1 con un zurdazo espectacular a la escuadra, culminando una jugada de fuera hacia dentro que encendió al equipo. Poco después, una acción dentro del área acabó en penalti a favor de los visitantes y Julio Iglesias completó la remontada desde los once metros.

Con el 1-2, el Melilla transmitía seguridad y convicción, incluso con opciones de ampliar la ventaja. Pero el UCAM reaccionó y logró el empate por medio de Aquino, en una fase del partido marcada también por la lesión del guardameta Olmedo, que obligó a reorganizar la zaga.

La situación se complicó aún más en el minuto 75, cuando Álex Ortolà vio la segunda cartulina amarilla y dejó a su equipo con diez jugadores. Pese a ello, los azulinos resistieron con orden y compromiso, sosteniendo el empate hasta el tramo final.

Cuando todo apuntaba al reparto de puntos, el colegiado señaló penalti en la última jugada del encuentro. La decisión fue muy protestada por el banquillo azulino. El melillense Mizzian asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima para dar la victoria al UCAM.

El Melilla perdió de pie, mostrando una actitud competitiva que invita a creer, pero la realidad es que la clasificación aprieta cada vez más. Con la salvación alejándose a siete puntos y sin premio en el debut de Rivera, el margen de error se reduce al mínimo y cada jornada -quedan diez- adquiere tintes de final para un equipo que, pese a todo, no ha bajado los brazos.

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Antonio Calderay

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