El cuarto y quinto poder.

En el año 2006, Julian Assange y Daniel Domscheit-Berg crean WikiLeaks, una plataforma que se dedicaba a filtrar, de modo anónimo, información secreta sobre los turbios manejos de la política gubernamental (especialmente la de EEUU) y sobre los crímenes de las grandes empresas.

Perseguido por Suecia y EEUU, en junio de 2012 Assange se refugió en el interior de la embajada de Ecuador en Londres, donde se le concedió asilo político. Permaneció en la embajada, sin salir durante 7 años, hasta que fue capturado por la policía británica en abril de 2019. Está, desde entonces, preso en una cárcel británica y aguarda su extradición a EEUU al haber decidido, recientemente, la Justicia británica permitirla. Su extradición posibilitará que pueda ser juzgado allí por espionaje y traición.

Lo que hizo Assange, que tanta persecución/castigo le ha supuesto y le sigue suponiendo, fue intentar poner freno al poder y a los turbios manejos de este. WikiLeaks es una manifestación más (de gran repercusión, eso sí) del quinto poder.

Después de los tres poderes clásicos de los que hablaba Montesquieu (ejecutivo, legislativo y judicial) se sitúa el cuarto poder, ocupado por los medios de comunicación o mass media, y tras estos vendría el quinto poder (redes sociales, blogs, otras plataformas, etc.).

Los mass media son medios de comunicación que tienen como objetivo hacer llegar información a la mayor cantidad de personas posible de manera simultánea. Se puede decir que el primer mass media fue la prensa escrita (periódicos), luego la radio, posteriormente la televisión y por último Internet.

El quinto poder informa, exhibe, muestra, condena, critica, juzga, rebate y convoca a acciones ciudadanas; halaga u ofende, une o separa; exalta o denuesta; comunica noticias verdaderas o falsas. Aunque tiene un defecto (que a veces puede ser una virtud o ventaja) muy acusado que es la impunidad que da el que, muchas veces, no se conozca la identidad del “informante”. Esto último hace que, amparándose en el anonimato, se use el “poder” para fines particulares y para hundir o vejar a personas o instituciones, perdiéndose la esencia que debería ser común al cuarto y quinto poder: actuar como contrapoder de los otros tres (ejecutivo, legislativo y judicial) y evitar sus abusos.

Es un poder (el quinto) que se inscribe dentro la denominada sociedad de la información, caracterizada por la capacidad de obtener y compartir cualquier información instantáneamente y desde cualquier lugar.

Podría decirse que periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, radioescuchas, telespectadores, usuarios de Internet, se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática que lucha, también, por generar cambios en la sociedad en la que están inmersos (algo que también es, o debería, la esencia del cuarto poder).

El cuarto y quinto poder son contrapoderes
“La democracia no es solo convocar elecciones: es Estado de derecho, sistema de reglas, poderes separados, prensa autónoma, magistratura independiente (Gianni Vernetti, político italiano 1960)”.
“La prensa es la artillería de la libertad (Hans-Dietrich Genscher político alemán 1927 – 2016)”.
Es curioso que ambas citas sean de dos políticos… Pero es evidente, para cualquier persona que lo piense durante unos segundos, que una democracia sin medios de comunicación independientes y críticos es una democracia encubierta o una dictadura blanqueada.
Digo en el párrafo anterior que los mass media deben ser, para que estemos dentro de una verdadera democracia, independientes y críticos; también afirmo que cuanto menos independientes sean los medios y cuanto menor sea la crítica (a los jueces, a los políticos o a los legisladores) más contentos estarán muchos de nuestros políticos, jueces o legisladores (curiosamente los más inútiles, ¿verdad Pinocho?) y mucho peor será la vida de los ciudadanos y su libertad.
Se debería hacer, mejor hoy que mañana, una ley que protegiera (con independencia de los políticos de turno que ocupen los sillones) a todos los medios de comunicación con una financiación fija (mientras existiera el medio) en función del número de empleos, inversión y cualesquiera otros parámetros que no quedaran a la interpretación interesada de los gobernantes de turno. Igual que se paga a los jueces y a los políticos por ejercer una vital función dentro de una democracia, se debería garantizar que los mass media puedan tener una financiación mínima garantizada que sería tanto como garantizar la democracia, algo imposible sin medios de comunicación independientes.
Un simple ejemplo de lo que consiguen los contrapoderes (el cuarto y quinto poder):
El fiscal general de Irán, Mohamad Jafar Montazeri, ha anunciado la disolución de la llamada «Policía de la moral», implicada en la muerte bajo custodia de la joven Mahsa Amini el 16 de septiembre, detonante de las mayores protestas de la historia reciente del país, que se han saldado con entre 200 y 400 muertos.
Asimismo, Montazeri ha anunciado que el Parlamento iraní y un organismo especial encabezado por el presidente de Irán, Ebrahim Raissi, estaban trabajando en una «modificación» de la ley sobre el uso obligatorio del velo islámico, sin especificar en qué dirección se modificará el texto.
Son pequeños pasos dentro de una dictadura que serían imposibles sin la presión de los contrapoderes (en este caso contra un poder absoluto).

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