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El “cerebro” de la célula del DAESH detenida en Melilla acepta 30 meses de cárcel y los otros tres integrantes 24 meses cada uno

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Imágenes de los detenidos

Tras fijar la Playa de Horcas como su lugar de cobijo, los integrantes mostraron su lealtad al dirigente del DAESH Abou Bakar El Baghdadi 

Antes del acuerdo alcanzado entre el Ministerio Fiscal y los acusados, la Fiscalía pedía para los hermanos 10 años de prisión por el delito de integración en organización terrorista o, de forma subsidiaria, una pena de nueve años de prisión para cada uno por un delito de captación y adoctrinamiento terrorista.

Para Hamid, el fiscal interesaba nueve años de prisión por el delito de captación y adoctrinamiento terrorista mientras que, en el caso de Hassan, solicitaba una pena de tres años de prisión y multa de dieciocho meses a razón de seis euros de cuota diaria por un delito de enaltecimiento del terrorismo.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal situaba a Belaid –condenado previamente por un delito de desórdenes públicos– en el centro de la operativa. Así, habría publicado material audiovisual de alta calidad técnica producido por la plataforma mediática DAESH tras haberlo traducido, editado y adaptado para un público de habla hispana.

Las pesquisas de la Guardia Civil determinaron que Belaid se habría valido de Facebook, YouTube, Google+ y WhatsApp para difundir el ideario salafista, captar a individuos con el objeto de trasladarse a zonas de conflicto, adiestrarles en el uso de técnicas de combate y colaborar en la labor propagandística de la organización terrorista.

Los investigadores destacaban incluso que Belaid habría mejorado considerablemente sus presentaciones en redes sociales llegando a crear una suerte de “productora” propia e incluyendo una marca de agua o sus iniciales en el material publicado. Asimismo, el acusado habría contribuido con la aportación de enlaces a descarga de material audiovisual de muy diferente índole, desde “Anasheed” alabando a los muyahidines, hasta fatwas, legitimando acciones violentas contra occidente o la legitimización del martirio.

El “consumo indiscriminado” de vídeos y fotografías llevó a Ismael a unirse a su hermano Belaid, decidiendo ir un paso más allá. Así, ambos se pusieron en contacto con Mohamed A., acusado de asociación ilícita para preparar y perpetrar actos de terrorismo en Marruecos, y que consiguió introducirse de forma ilegal en Melilla junto a otros cuatro sujetos.

“Soldados DAESH en Melilla”

Tras fijar la Playa de Horcas como su lugar de cobijo, los integrantes mostraron su lealtad a Abou Bakar El Baghdadi y acordaron denominar al grupo como “Soldados del Estado Islámico en Melilla y Marruecos”, acordando financiar los fines del grupo mediante la comisión de ilícitos penales como hurtos o robos.

Allí y durante dos meses realizaron entrenamientos, se familiarizaron con técnicas de combate, y lo compaginaban con formación teórica y práctica diaria dentro de la cueva bajo la supervisión de Belaid. Así, se instruían en la fabricación de armas convencionales con plomo y en la fabricación de explosivos.

Una vez aprendieron a fabricar pistolas, los hermanos consiguieron cartuchos con el objeto de realizar prácticas de tiro, iniciándose en las mismas y llegándose a plantear pasar a la acción en Melilla y Marruecos. Todo frustró después de que fueran detenidos en Melilla en febrero de 2015.

Las producciones de Belaid no solo tuvieron impacto en su círculo más cercano, sino que llegaron hasta Sant Vicens deis Horts, en Barcelona, donde residía el tercero de los acusados: Hamid B. Así, y tras una fase inicial de auto adoctrinamiento a través de los canales administrados por Belaid, llego a ser el administrador de un aparato de propaganda yihadista con entidad propia.

Según el escrito, Hamid habría desarrollado actividades propias de proselitismo yihadista y enaltecimiento de Estado Islámico, humillando a las víctimas de los atentados de DAESH y mostrándose orgulloso por las acciones del grupo terrorista.

El mismo patrón siguió el cuarto y último acusado, Hassan E.M., que también consumió “con voracidad” el material audiovisual difundido por Belaid. Desde 2011 y hasta su detención en 2015, Hassan realizó una intensa actividad de seguimiento de contenidos yihadistas a través de Internet que le llevo a difundir contenidos y acciones de la organización terrorista Estado Islámico a través de las redes sociales.

La Fiscalía sostiene que Hassan habría logrado convertirse en un ejemplo de apoyo al Estado Islámico residente en un país occidental, al protagonizar un reportaje de televisión emitido en la cadena TV3 sobre radicalización yihadista y en el que mostro su apoyo a la organización terrorista, lo que supuso un precedente para otros individuos residentes en España.

Su grado de radicalización fue tal que habría llegado, según recoge el escrito, a manifestar su deseo de hacer la yihad y trasladarse a las zonas de conflicto armado, llegando a asegurar en una conversación que algún día lo verían “allá con el 4×4 y con la pistola disparando”. “Molaría estar ahí”, le comentó a una conocida.

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