El antiguo Monumento del Alzamiento Nacional ya está resignificado

Por Francisco E. Fernández

Son ya muchas las opiniones y artículos los que han sido publicados a causa de la demolición del antiguo monumento al Alzamiento Nacional. Y es que el gobierno de Melilla se ha empeñado en quitar la escultura de bronce de Vicente Maeso y demoler la obra en piedra de Enrique Nieto, en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria Histórica y Democrática. Y las cosas están claras…Ninguna ley en España puede hacer despojar y quitar una obra considerada “Bien de Interés Cultural” a la ciudadanía. Esto conllevará de “seguro” ciertas responsabilidades judiciales, ya que el asunto es más serio de lo que parece.


El monumento de Maeso y Nieto es conocido en toda España. Hasta el diario La Razón se ha hecho eco del asunto y yo en Murcia lo conocía antes de venir a Melilla, hace veinte años. ¡Eso sí! Lo conocía como monumento al “Alzamiento Nacional”.


Desde mi perspectiva, no podemos pensar desde el sillón gubernamental que la mitad de los melillenses son franquistas, y por ello, la ciudadanía ya ha resignificado el monumento. A los melillenses, ya seamos de izquierdas o de derechas, no nos gustan las dictaduras, y ya de por sí, lo que empezó siendo en su inauguración el “monumento conmemorativo del Alzamiento Nacional” en Junio de 1941, en nuestros días y desde hace bastantes años los melillenses lo llamamos monumento a “Los Héroes de España” y esto implica desde el “Cid” hasta el último legionario melillense que murió en servicio de labores humanitarias en la antigua Yugoslavia.


Opino que la gente de a pie no le llama así porque hubo fusilamientos en la cafetería La Peña. Sino porque el pueblo melillense es consciente de que ha necesitado del heroísmo bélico para su propia subsistencia.
El gobierno pide ideas para resignificarlo…Hay las que él quiera: Monumento a la fundación de la Legión, a la victoria frente Abdelkrim, a las labores humanitarias de las fuerzas militares de Melilla en el mundo, a las Fuerzas Armadas garantes de la Constitución del 78…Las que quieran.
En lo que atañe a la reubicación, yo siempre he sido partidario de ponerlo al final de la calle Carlos de Arrellano para quitar esa jaula enorme de Perdiz que no me gusta nada, pero yo no sabía que para tal obra habrá que traer una compañía de construcción proveniente de otra comunidad autónoma.


Desde mi perspectiva, hacer un contrato de una compañía foránea para tal fin, es llegar a una especie de paroxismo maniaco.


¡Señores políticos! Llevamos viendo esa obra en el mismo lugar ochenta años. La ciudadanía lo ha resignificado ya por pura inercia. La plaza se llama igual que la resignificación del monumento y lo único fascista que tiene la obra es el águila hecha a adoquín, con un art déco carente de valor artístico ; no como la obra que corona la Plaza España, una magnífica escultura déco labrada en piedra…¡Bellísima!


Lo más lógico es que se recoja la opinión popular, se le despoje del águila para quitarle los matices de la dictadura y quede con unas dimensiones más acordes a la plaza. Se pulimente la piedra, ya que aunque haya sido desmochada de la simbología franquista, se ve claramente por las señales y las sombras pétreas que dichas señales han estado ahí y finalmente, se le ponga una placa para que el turista sepa lo que vea cuando la mire: “Melilla a los Héroes de España” y con unos cuantos euros todo el mundo feliz…¡Tanto trabajo cuesta comerse el cuscús y la paella tranquilos!…Yo no lo entiendo.


Ahora, quieren hacer una ruta por toda la ciudad para enseñarle a los ciudadanos lo malos que eran los franquistas y lo que pasó en la susodicha cafetería. ¡Bueno, increíble! ¡Las fechorías de una guerra civil como si de la ruta de los templos, de los museos o de bienes patrimoniales de nuestra ciudad se tratase!


Desde mi perspectiva, si tanto interés hay en estas ilustraciones revanchistas e infantilistas traumáticas, lo que se podría hacer todos los años, o por lo menos durante algunos años, entre el día de la festividad de La Constitución y la Inmaculada, sería poner unos paneles explicativos en la zona aledaña a aquella tragedia, que ilustre a la ciudadanía sobre aquellos desagradables sucesos y de lo que conllevan las dictaduras, para que nadie lo olvide. Fuera de esto, veo una actitud pseudoinfantil de gente poco madura, gente incapaz de superar el odio y el rencor, que no es otra cosa que el reflejo de la arrogancia, la prepotencia y la inmadurez… Una izquierda cada vez más decepcionante y a la mirada de la ciudadanía, innecesaria.


La verdad es que, aunque de joven siempre fui un chico más bien de izquierdas, cada vez me voy decepcionando más. Y no solo de la izquierda, sino de la clase política en general, porque veo que nuestros políticos son incapaces de llegar a consensos beneficiosos para todos, se sea de la ideología a la que se pertenezca, o de llegar a acuerdos de Estado por el bien de España y de su ciudadanía… Una verdadera pena.

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