MELILLA HOY

Crecen los enanos

Ni siquiera el más imaginativo guionista de los hermanos Marx hubiera imaginado una semana política tan entretenida como la que estos días ha disfrutado España.El presidente del Gobierno ha calificado una sentencia del Tribunal Supremo por sedición como “venganza” y “revancha”. La llamada ministra de Sanidad se ha empeñado en una extravagante campaña para cambiar la vacuna de quienes habían recibido la primera dosis de otra, contra el criterio de la inmensa mayoría de los afectados. La portavoz del Gobierno sostiene que el polisario Ghali no entró en España con una identidad falsa, sino “diferente”. Se recomienda planchar de madrugada para ahorrar 38 euros al año, ante una importante subida de la luz para la que también se aconseja no tener enchufado más de un electrodoméstico. En Cataluña llega a la vicepresidencia de la Generalidad un iluminado propuesto por el huido de Waterloo, cuyos principales méritos son asegurar que Cristóbal Colón era catalán y proponer que la autonomía se vuelque en la exploración espacial, como seña de identidad.Todo esto parecería más propio de una República bananera o de un manicomio, pero es la España de Pedro Sánchez, cuyos dislates superan, día tras día, los de su antecesor y correligionario José Luis Rodríguez Zapatero, entre 2004 y 2011. Asesorado por un Goebbels de pacotilla, que promueve actos supuestamente positivos para ignorar los hechos negativos, el Gobierno actual ha terminado siendo un circo al que le crecen los enanos. El más destacado tropiezo circense se produjo cuando en marzo el PSOE, con la complicidad de Ciudadanos, promovió una moción de censura en la Comunidad de Murcia. El resultado fue el descalabro socialista en Madrid el 4 de mayo y su retroceso en todas las encuestas, que le sitúan ya fuera del poder. Pero ese tropiezo puede ser una broma en comparación con las consecuencias de un eventual indulto a los sediciosos catalanes separatistas. Sánchez ha dicho que su objetivo sería favorecer la convivencia, lo que carece del menor sentido: la convivencia se promueve mediante el respeto al Estado de Derecho, no con su vulneración. Los condenados no sólo no han mostrado el menor arrepentimiento, sino que anuncian de forma repetida que volverían a cometer el mismo delito. Su indulto, en evidente fraude de ley, sería por tanto un premio y un estímulo a la causa independentista.Pedro Sánchez ya había manifestado su falta de escrúpulos cuando hace ahora tres años presentó una moción de censura contra un político moderado que había ganado las elecciones -Mariano Rajoy-, apoyado por comunistas, separatistas y los herederos de la banda terrorista ETA. Luego siguieron todo un rosario de mentiras, desde su mediocre y plagiada tesis doctoral -que hubiera suspendido como ejercicio de Bachillerato- a las falsas promesas electorales y la falsificación de los muertos por la pandemia.Tal y como reflejaron los resultados de Madrid y muestran todas las encuestas, el hundimiento de las expectativas del PSOE se agudizará si continúa con sus actuales desatinos. Las clases bajas son las que más los padecen. A un ciudadano que ingrese el salario mínimo y tenga un coche de gasóleo, la subida en impuestos de este último le repercute el doble que a otro ciudadano que gane dos veces el mismo salario. O tres veces más que el de quien tenga el triple de ingresos. Y así sucesivamente.Más importante aún: a muchos votantes socialistas les irrita tanto como a la mayoría el indulto de los separatistas sediciosos. El 63 por ciento lo rechazan, según la última encuesta. El destino del “sanchismo”, con todo ello, se parece mucho al que en noviembre de 1917 el dirigente bolchevique León Trotsky anunció a los miembros del Congreso Panruso de los Soviets, que rechazaban el golpe de Estado llevado a cabo por Lenin y sus seguidores: el cubo de basura de la Historia.

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