La cosecha vinícola más legendaria de la historia moderna se considera a la de Burdeos de 1945. Se dio en el contexto del fin de la Segunda Guerra Mundial, con una producción relativamente pequeña y vinos extremadamente concentrados y longevos. El Château Mouton Rothschild 1945 es considerado por muchos uno de los mejores vinos jamás elaborados. De hecho, esa añada tuvo un papel esencial en la consecución del ascenso a “Premier Cru Classé” en 1973, desde de la famosa clasificación de Burdeos ordenada por Napoleón III que le había clasificado desde 1855 como Deuxième Cru Classé, siendo el único château en toda la historia que lo ha logrado. Tiene además un aura histórica única, porque fue considerado “el vino de la victoria”. Durante la ocupación de Francia, muchas propiedades judías fueron confiscadas o intervenidas y el château de los Rotschild fue requisado por las autoridades alemanas, teniendo la familia que abandonar la propiedad temporalmente. Por eso, el barón Philippe de Rothschild decidió que la etiqueta del Mouton 1945 debía celebrar la victoria aliada sobre la Alemania nazi y encargó al artista Philippe Jullian poner una enorme “V” de “Victory”, inspirada en el símbolo popularizado por Winston Churchill.
Hasta este momento, la publicación de resultados del primer trimestre de este año en las compañías norteamericanas constituye una de las mejores cosechas de resultados del S&P 500 de la historia. Si exceptuamos el crecimiento de beneficios de cada trimestre de 2021 con respecto al año anterior, debido al parón total por la pandemia del COVID-19, los datos publicados hasta el momento reflejan un escenario de crecimiento histórico. Un 84% de compañías han batido el beneficio esperado por los analistas y la sorpresa agregada de beneficios hasta el momento es de algo más de un 18% en comparación con las estimaciones que en cada caso manejaba el mercado. Pero lo más importante es que el crecimiento de beneficios está alrededor del +28%, uno de los más altos de la historia.
Claramente, Europa va bastante más despacio que E.E.U.U. en beneficios empresariales. Mientras que el S&P 500 está creciendo ese mencionado +28%, el STOXX Europe 600 está creciendo aproximadamente un +10%, y tan solo un +7% si excluyésemos energía. Y es que el componente sectorial es clave para entender lo que está ocurriendo en la economía. En Europa, la mayor parte de la mejora viene de energía, recursos básicos, defensa, industriales y bancos, y eso demuestra que E.E.U.U. tiene un motor estructural muchísimo más potente ahora mismo. El recorrido de los índices este año así lo evidencia. Mientas que el europeo Eurostoxx 50 cerró la semana pasada ligeramente negativo en el acumulado de este 2026, el S&P 500 norteamericano superaba el +8%. Por eso ahora mismo muchos estrategas dicen que “Europa está barata”, pero lo cierto es que E.E.U.U. sigue siendo el verdadero motor global de crecimiento de beneficios.”
En este contexto, el protagonismo en Estados Unidos está centrado en el fuerte liderazgo que sigue ejerciendo el sector tecnológico y, además, unos márgenes empresariales en niveles máximos. Estos márgenes descansan fundamentalmente en una explosión de inversión en Inteligencia Artificial, que está produciendo un aumento histórico de la productividad. Eso hace que muchos estrategas la consideren cualitativamente más impresionante que otros rebotes mecánicos de los resultados empresariales vividos anteriormente. Hemos leído ríos de tinta acerca de la amenaza que suponía la Inteligencia Artificial para el empleo, y cómo veríamos desaparecer de su mano muchos oficios. Pues, por el momento, los datos de empleo en Estados Unidos siguen gozando de buena salud y, de hecho, el último dato publicado que arroja una tasa de paro estable de tan solo el 4,3% mejoró las expectativas de los analistas. El milagro, por tanto, está llegando de la mano de un incremento de productividad que descansa fundamentalmente de los progresos en la digitalización de la economía. Así que, la IA no nos está robando el empleo, sino que por el momento está mejorando el rendimiento de nuestro trabajo. Sería, desde luego, fantástico que prosiguiese por mucho tiempo ese círculo virtuoso de apoyo de los avances tecnológicos a la economía y siguiésemos cosechando resultados empresariales como los que estamos presenciando porque, volviendo a la historia de la mítica cosecha vinícola, hay que recordar que no todo tuvo un final feliz para los Rotschild. La esposa del barón, Élisabeth de Rothschild, fue arrestada por la Gestapo durante la ocupación y murió en el campo de concentración de Ravensbrück en ese mismo año de 1945. Por eso el Mouton 1945 tenía una carga emocional enorme. No era simplemente un gran vino, sino el símbolo de la supervivencia de la familia y del regreso tras la guerra.
Fernando Vega Gámez.



