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¿Colaboración de Marruecos? ¿O más bien respuesta?

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Frontera Melilla

Se cumple un mes desde que estalló la crisis fronteriza con Marruecos que llevó al Gobierno a movilizar al Ejército en la frontera, mientras el presidente hacía un viaje exprés a Ceuta y Melilla que tuvo su peso simbólico. Aquello ocurrió el 18 de mayo y a Pedro Sánchez lo acompañaba el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que días más tarde volvería, en otro viaje rápido y sin aviso previo, junto con los máximos responsables de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Dos semanas después, hace hoy justo una semana, vendrían dos secretarios de Estado, el de Política Territorial y el de la Unión Europea, a anunciar lo que ya habían comunicado un día antes en Ceuta, y es que el Gobierno estaba estudiando la plena integración de las dos ciudades en el espacio Schengen.

Después, poco más ha habido, por no decir nada, a pesar de que el tiempo es oro y urge que empecemos a movernos porque de ello depende nuestro futuro, que es bastante negro. Los secretarios de Estado apuntaban a la necesidad de alcanzar un consenso en la ciudad y entre las fuerzas políticas españolas para dar un paso en esa plena integración. Llevamos perdida una semana en este trabajo porque ni se ha llevado este asunto a la Asamblea para empezar a debatirlo y llegar a ese consenso necesario, ni tampoco parece que el presidente haya convocado a los portavoces uno a uno, como dijo que haría, para conocer su opinión. De Castro lleva un mes pendiente de que en Ceuta le hagan caso para celebrar una cumbre de las dos Ciudades Autónomas, pero lo cierto es que ha tenido poco éxito en su intento, bien porque allí consideran que no es tan importante como el presidente de Melilla piensa, o porque no están para perder el tiempo en una foto cuando aún seguimos sintiendo el aliento de Marruecos en el cogote.

El caso es que, en esta semana transcurrida desde que se abrió la puerta a la plena integración en Schengen, lo más que hemos tenido es uno de los intentos de entrada más conflictivos de los últimos años, en el Dique Sur, que terminó con 21 agentes heridos. Todos hemos visto el vídeo de las pedradas y hemos oído el sonido del impacto de las armas arrojadizas contra los escudos, los cascos y los cuerpos de los guardias civiles y policías que estaban tratando de impedir que terminaran pisando España los más de 150 inmigrantes que llegaban a pie bordeando el dique. Consiguieron llegar hasta el extremo del Dique Sur, en esas impactantes imágenes tomadas desde el aire. Según la Delegación del Gobierno, hubo colaboración de las fuerzas de seguridad marroquíes para contener el intento de entrada. Si hubo colaboración, ¿cómo es que este nutrido grupo pudo adentrarse en el dique y bordearlo hasta plantarse casi en Melilla?

Más que colaboración para contener la entrada, lo que parece que hubo es una nueva muestra de descontento por parte de Marruecos ante la disposición del Gobierno de España a que Melilla y Ceuta sean Schengen 100%, con lo que ello implica, que es pedir visado a quien entre desde el país vecino, si es que algún día se reabren los pasos fronterizos. Visto lo visto con la Operación Paso del Estrecho, que Marruecos se ha llevado a Italia, Francia y Portugal para castigar a España, lo más probable es que esa imagen de la reapertura de la frontera hispano-marroquí se haga de rogar. Con el dineral que se ha gastado Marlaska en hacerla “inteligente”. 

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