Batallitas políticas mientras la población no llega a fin de mes

El Índice de Precios de Consumo (IPC) marcó ayer su récord en 37 años. Los precios han subido hasta el 9,8%, más de dos puntos de incremento respecto a la situación hace 12 meses. Y en comparación con febrero, con sólo un mes de diferencia, el alza es de un 3%. Este mes que despedimos hoy es el décimo quinto mes consecutivo que los precios no paran de subir, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). La imagen que traemos a este Editorial se viralizó ayer, evidenciando que los tres máximos históricos del IPC en los últimos 37 años han ocurrido con el PSOE en el Gobierno. Con cada uno de sus tres presidentes, por cierto: en 1992, con Felipe González, llegó al 6,9%. En 2008, con Rodríguez Zapatero, al 5,3%. Y Pedro Sánchez se lleva el récord llegando en 2022 al 9,8%, cuando lo peor podría estar por llegar.
Francamente, no era necesario que el INE nos viniera a descubrir el encarecimiento de la cesta de la compra, del coste de la vida en general, porque la población ya llevamos mucho tiempo notándolo y la guerra de Ucrania viene a dar la puntilla a nuestros bolsillos en productos básicos de nuestro día a día.
La consecuencia es que ya son muchos los melillenses que no llegan a final de mes. La situación está tan mal, que se está empezando a ver a gente pidiendo en la puerta de algunos supermercados de la ciudad. Gente de esta ciudad que no tiene otra salida que encomendarse a la caridad de sus paisanos.
Y mientras tanto, ¿qué están haciendo nuestros políticos? Esa es la pregunta que nos hacemos todos, porque de momento, si están trabajando para paliar esta escalada desenfrenada de los precios, lo tienen muy guardado en secreto. No se les escucha una palabra de preocupación, de aliento a la población, y, lo más importante, de acción para sostener a quienes no pueden ya aguantar esta tremenda crisis que tenemos encima.
En cambio, no paramos de oírlos con un cacareo impropio de los dificilísimos tiempos que corren, que demuestra que los políticos de esta ciudad están muy despegados de la realidad de la calle. Por ejemplo, dos políticos rivales discutiendo quién hizo la desaladora hace 20 años, como ha pasado esta misma semana. ¿De verdad creen que es importante eso, cuando hay gente que se pasa el día haciendo cuentas intentando llegar a final de mes y gente que ya no llega?
Menos batallitas que no sirven para nada, que a nadie le interesan, y más soluciones para ayudar a la población, como ya se está viendo en otros lugares de España con potentes medidas sociales ante el tsunami económico que se nos viene encima.

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