Aromas de tanatorio

Por Miguel Platón

La novedad de estos últimos días es la proliferación de cadáveres políticos, que se suman a los que ya estaban presentes -mejor dicho, de cuerpo presente- en la vida política nacional.

Se impone una visita, más curiosa que misericordiosa, al tanatorio ibérico, que debe empezar por el fiambre más relevante: el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, que el pasado domingo sumó en Castilla y León una nueva derrota electoral. El PSOE había sido hace tres años el partido mas votado, con 35 procuradores de un total de 81. Ahora quedó el segundo, detrás del Partido Popular, con 28 escaños. Su aliado Podemos tenía dos y ha quedado en uno. Su nada carismático líder regional ha dicho que será necesario insistir en el mensaje, lo que es la vía segura para desaparecer de las Cortes castellano-leonesas. De momento, la coalición Frankenstein ha pasado de 37 escaños a 29.

La derrota ha querido taparse por los socialistas con una alerta sobre la posible entrada de Vox en el Gobierno de Valladolid, tras haber sido la formación política con mejor resultado relativo, al pasar de un solo escaño a 13. El sanchismo recuerda así un famoso refrán: le dijo la sartén al cazo, apártate que me tiznas. Después de más de un año de gobierno de coalición con los neocomunistas, y el apoyo parlamentario de separatistas y filoterroristas, el rechazo a Vox sólo es una nueva exhibición de cinismo de Pedro Sánchez.

Los principales cadáveres nuevos, con sus respectivas capillas ardientes, son los del presidente y el secretario general del Partido Popular, Pablo Casado y Teodoro García Egea. En su caso es aplicable una sentencia del canciller alemán Konrad Adenauer: “En política hay amigos, adversarios, enemigos, enemigos a muerte… y compañeros de partido”.

Ambos hombres sufren un ataque de celos desde que en mayo del año pasado Isabel Díaz Ayuso logró un extraordinario resultado en las elecciones de la Comunidad de Madrid, tras una excelente gestión y haber impedido la moción de censura que preparaban contra ella el PSOE y Ciudadanos.

La excusa de Casado y García Egea es dar crédito a una información anónima, con datos ilegales puesto que afectan a datos tributarios y bancarios -que sólo pueden tener como origen una fuente de la Administración-, sobre la actividad económica de un hermano de Díaz Ayuso, con 26 años de experiencia de comercial en el sector sanitario y supuesto beneficiario indirecto de una compra de mascarillas hace año y medio.

Los dos jerifaltes de la calle Génova han dado una excusa peregrina: su obligación de investigar cualquier posible irregularidad. No viven en este mundo. ¿Imagina alguien que el PSOE hubiera denunciado el caso de los ERE andaluces? ¿Qué ahora estuvieran pidiendo cuentas a la vicepresidenta “Nada” Calviño por la intervención de su marido en el reparto de los fondos de la Unión Europea? ¿Qué fuera la dirección de Comunes quien advirtiera a la Fiscalía de las subvenciones a chiringuitos amigos de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau?

Lo de Casado y García Egea, en consecuencia, es “fuego amigo”, que ha sido rechazado por la inmensa mayoría de los afiliados y votantes del Partido Popular y que en realidad les ha hundido en la miseria. Fueron ellos, en muchos casos personalmente, quienes informaron a los medios de comunicación del presunto trato de favor de la presidenta madrileña; sin tener ninguna prueba, sólo el informe anónimo con datos ilegales y sin contrastar.

La guinda del pastel, que demuestra la irresponsabilidad de Casado y García Egea, fue la petición a la agencia de detectives Mira para que investigara los datos económicos del hermano de Díaz Ayuso, lo que fue rechazado por Mira debido a su naturaleza ilegal. Tampoco habían acreditado interés legítimo. La chapuza fue efectuada por Ángel Carromero, íntimo colaborador de Pablo Casado, que por ello se ha visto obligado a dimitir del cargo que ocupaba en el Ayuntamiento de Madrid.

El tanatorio no termina aquí, pero ya parece bastante para un soo día.

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