AGUA DE TRARA: Seguimos para Bingo

Por Miguel Platón

   Los “bingueros” del Partido Popular cantaron Línea el martes y cayó de premio el secretario general, Teodoro López Egea. El juego sigue y ya hay fecha para el premio que lleva aparejado el Bingo: el relevo del presidente del PP, Pablo Casado.

   Las peripecias de las jornadas anteriores han demostrado porqué Casado no podía seguir al frente del gran partido de la oposición. Durante varios días no paró de dispararse tiros al pie, sin que pareciera darse cuenta del alcance de sus acciones.

   La importancia de un partido se mide por el ejercicio del gobierno en ámbitos importantes. Los pilares que sustentan la fuerza del Partido Popular son los gobiernos de Galicia, Castilla y León, Madrid y Andalucía, así como las alcaldías de Madrid, Zaragoza y Málaga. De forma gratuita, Casado y García Egea se dedicaron en los últimos meses a dañar uno de los más importantes, la Comunidad de Madrid, a cuyo frente se encuentra la líder más destacada de la política española actual: Isabel Díaz Ayuso. Así lo reconoce la más importante prensa internacional, del Financial Times o el Washington Post al Wall Street Journal y Die Welt.

   La descalificación era peregrina. Se basaba en un informe anónimo con datos que sólo podían proceder de la Agencia Tributaria o de Bancos, que además de ser ilegales resultaban sesgados. El hermano de la presidenta madrileña habría recibido casi 300.000 euros en supuestas comisiones de contratos de la Comunidad de Madrid. Todo era mentira. Una empresa a la que se adjudicó un contrato de 1,5 millones de euros, entre muchos otros que fueron adjudicados de urgencia durante las primeras semanas de la pandemia, pagó a Tomás Díaz Ayuso algo más de 55.000 euros por sus gestiones para adquirir y traer de China una partida de mascarillas, a un precio ventajoso y gracias a su experiencia de 26 años como comercial del sector sanitario. El hermano también colaboró con otras empresas que habían obtenido contratos del Gobierno nacional.

   El contrato a la empresa para la que trabajó Tomás Díaz Ayuso no había sido aprobado por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, sino por una dirección general que atendía los criterios de una comisión de funcionarios, encargada de seleccionar las ofertas. El contrato fue avalado por la Intervención, la Cámara de Cuentas y publicado en el portal de contratación de la Comunidad en junio de 2020, dos meses después de su aprobación. El Consejo de Gobierno sólo era informado de los contratos, sin que tuviera que aprobar nada. Isabel Díaz Ayuso se enteró de los detalles de este contrato casi año y medio después, cuando en septiembre de 2021 Pablo Casado le dijo que había recibido una información supuestamente preocupante.

   Casado y García Egea no sólo prescindieron de la ausencia de pruebas y de la presunción de inocencia, sino que difundieron la calumnia en medios de comunicación, con una evidente falta de sentido común y de lealtad política. Todavía hace ocho días, en una entrevista de radio, Pablo Casado aseguraba la probabilidad de que la presidenta de la Comunidad de Madrid fuera imputada por supuesta corrupción. Era una especulación gratuita. Cuando se conoció el supuesto escándalo, gracias a su difusión por la dirección del PP, tres grupos de la oposición en la Asamblea de Madrid denunciaron el caso a Fiscalía y la nota del fiscal anticorrupción, al comunicar la apertura de diligencias por la repercusión del caso, no puede ser más favorable para Isabel Díaz Ayuso: los documentos aportados “no constituyen indicios razonablemente verosímiles de la realización del hecho investigado, de su carácter delictivo y de la responsabilidad en el mismo de la persona afectada”.

   El resultado final es que, después de cantar línea, seguimos para bingo y el premio se llama Pablo Casado, cuyo relevo era imprescindible debido a su manifiesta ineptitud política. Por utilizar la expresión de Mariano Rajoy, lo necesario es que del PP se hagan cargo políticos adultos, más competentes para hacer frente al gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez.

   Y en medio de todo esto, la invasión de Ucrania tiene la única virtud de hacer frente al mundo real, aunque haya distintas percepciones. IU, que participa en el gobierno de Sánchez, culpa de lo que está ocurriendo a la OTAN. Sería coherente que IU dejaran de ser las siglas de Izquierda Unida para ser las de Idiotas Unidos.

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