Imbroda reivindica una mayor presencia del Estado y de la UE en la ciudad y reclama el retorno de los inmigrantes, incluidos los menores, en aplicación del acuerdo con Marruecos
El público asistente la tarde-noche de este jueves a los actos oficiales del Día de Melilla celebrados en una plaza pública, la Plaza de Armas, ha reaccionado con gritos de abucheos y gritos de “fuera, fuera” a la portavoz del Gobierno de la Nación y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, cuando el presidente melillense Juan José Imbroda agradeció su asistencia durante su discurso. En cambio, cuando nombró al presidente nacional del PP Alberto Núñez Feijóo, los centenares de personas presentes le ofrecieron una ovación después de que la primera autoridad melillense agradeciera “la presencia en este acto del líder de la oposición y presidente del Partido Popular, Don Alberto Núñez Feijóo y su permanente apoyo”.
En su intervención, Juan José Imbroda dedicó buena parte de su discurso a la situación de Ceuta tras los acontecimientos registrados los días 30 y 31 de julio, cuando, según sus palabras, alrededor de 80.000 marroquíes accedieron irregularmente a la ciudad. El presidente de Melilla expresó su “solidaridad y apoyo” a Ceuta y denunció que la ciudad continúa, a su juicio, en una situación crítica. “No se puede dejar abandonados a los ceutíes a su suerte”, afirmó, al tiempo que rechazó que la respuesta a la crisis pase por convertir Ceuta en “un inmenso CETI”.
Imbroda reclamó además el retorno de los inmigrantes que permanecen en Ceuta, incluidos los menores, y sostuvo que las autoridades no estuvieron “a la altura” ni en la prevención ni en la solución de la crisis.
El presidente de Melilla también centró parte de su intervención en las relaciones con Marruecos. Aseguró que siempre ha defendido unas relaciones de “buena vecindad”, pero reclamó que exista reciprocidad y afirmó que Melilla ha recibido “desprecios y acciones hostiles” que, en su opinión, guardan relación con las “cesiones y ausencias de firmeza” del Gobierno español.
Imbroda recordó la importancia que tuvo durante años la economía melillense para las localidades marroquíes próximas a la frontera y destacó los servicios sanitarios y laborales que la ciudad proporcionaba a miles de ciudadanos del país vecino.
Asimismo, rechazó los argumentos de Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla y defendió que la pertenencia de ambas ciudades a España está respaldada por “el Derecho y la Historia”.
En este sentido, recordó la presencia española en Melilla desde la llegada de Pedro de Estopiñán el 17 de septiembre de 1497 y defendió que, 529 años después, la ciudad mantiene su condición española.
Más presencia del Estado, las Fuerzas Armadas y la UE
El presidente melillense reclamó que las decisiones sobre el futuro de Ceuta y Melilla se adopten contando con sus ciudadanos y exigió al Gobierno central que defina “nítidamente” la posición de España ante lo que calificó de “conflicto híbrido con Marruecos”.
Entre las medidas que planteó figuran una mayor presencia del Estado en Melilla, más efectivos estables de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y un incremento de la presencia de las Fuerzas Armadas.
En concreto, pidió la reincorporación de la Segunda Bandera de la Legión y del Segundo Tabor de Regulares 52, además del refuerzo inmediato de las infraestructuras del perímetro fronterizo.
También reclamó adaptar la legislación de extranjería a los acuerdos de la Unión Europea y a la situación específica de las ciudades autónomas, así como exigir a Marruecos el retorno de los inmigrantes, incluidos los menores, en aplicación del acuerdo bilateral de 2013.
Por último, Imbroda reclamó una mayor implicación de la Unión Europea en la gestión fronteriza de Melilla, tanto mediante recursos humanos y económicos como en las relaciones con Marruecos, y defendió que Bruselas reconozca la importancia geoestratégica de las dos ciudades autónomas en el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. “Europa empieza y no termina en Ceuta y Melilla”, concluyó.



