En los Alpes suizos, la empresa Brünig Mega Safe ofrece bunkers ultra seguros para proteger bienes de multimillonarios. Con precios desde 600.000 euros, estas bóvedas son inaccesibles y cuentan con estrictas medidas de seguridad.
Por entre 600.000 euros y seis millones, estos bunkers bajo los Alpes están diseñados para proteger tanto las fortunas como los bienes de sus dueños.
Mientras vivimos en un mundo convulso y lleno de incertidumbres, en el que todo se complica sobremanera, en Suiza hay quien ha encontrado una oportunidad de negocio bajo tierra. Una empresa especializada en excavaciones está perforando los Alpes para crear algunas de las cámaras acorazadas más exclusivas e inaccesibles del mundo, concebidas para proteger el patrimonio de clientes multimillonarios.
El proyecto, que tiene el nombre de Brünig Mega Safe, es una idea del empresario suizo Thomas Gasser. Su compañía familiar, con más de 300 empleados, acumula décadas de experiencia en obras subterráneas, canteras y uso de explosivos. Acceder a uno de estos espacios no está al alcance de cualquiera: el precio de entrada supera los 500.000 euros y puede elevarse considerablemente en función del tamaño y el equipamiento escogidos.
El germen del proyecto se remonta a los años noventa, cuando Gasser utilizaba una galería situada en Lungern como almacén y taller. Gracias a un contrato de arrendamiento subterráneo de 99 años, aquel espacio fue ampliando progresivamente sus funciones. Primero llegaron un restaurante y centro de eventos, Cantina Caverna; después, un campo de tiro y una instalación de formación para bomberos que recreaba incendios en túneles. Convertir el complejo en un enclave de alta seguridad destinado a grandes fortunas fue el último y, según ellos, lógico aso final.
Se contempla la construcción de hasta 25 cavernas ultraseguras. Cada una de ellas se comercializa mediante contratos de alquiler de 99 años y su precio ronda el millón de euros, aunque fuentes suizas sitúan las opciones más asequibles entre los 500.000 y los 775.000 francos suizos. Hace apenas cuatro años, las tarifas eran aproximadamente la mitad.
Las dimensiones de algunas de estas instalaciones asombran: La mayor de las bóvedas proyectadas tendrá un tamaño similar al de un campo de fútbol y podrá albergar desde colecciones de arte, joyas y vinos exclusivos hasta automóviles de alta gama.
Uno de los principales atractivos del proyecto reside en su estructura jurídica. Los clientes no solo alquilan el espacio, sino que disponen de una unidad registrada de forma independiente en el catastro suizo. Los inquilinos incluso pueden hipotecarla como cualquier otra propiedad.
La seguridad, sin embargo, sigue siendo el aspecto más hermético del negocio. El acceso se realiza a través de un sistema de control en varias fases que incluye una esclusa de aire, donde los visitantes deben dejar sus vehículos antes de someterse a diferentes verificaciones. Los responsables no revelan los detalles del procedimiento, aunque aseguran que el nivel de protección es comparable al de las reservas del Banco Nacional Suizo.



