La Cátedra Amazige de Melilla: entre la crítica legítima y la desinformación

Por Mohand Tilmatine, Universidad de Cádiz

Retrato de Mohand Tilmatine, figura clave en la cultura amazige de Melilla.

La reciente intervención de representantes de Somos Melilla sobre la Cátedra de la Lengua y la Cultura Amazige de Melilla, en la que denuncian la supuesta “invisibilización” de los amaziges de la ciudad, podría haber abierto un debate legítimo y necesario. En efecto, toda iniciativa destinada al estudio, la promoción y la revitalización de la lengua y la cultura amaziges debe estar abierta al debate público, a la crítica constructiva y a la participación de la sociedad.

Sin embargo, para que ese debate sea útil, debe partir de hechos contrastados y no de afirmaciones erróneas, interpretaciones precipitadas o informaciones sencillamente falsas. Algunas críticas, afortunadamente minoritarias, se han limitado además a la descalificación y al ataque personal, incluso desde planteamientos basados en supuestas “prioridades nacionales y locales”, reprochando al director de la Cátedra su origen no rifeño. Ese tipo de planteamientos no merecen mayor respuesta: basta recordar que los primeros investigadores del rifeño y del amazige fueron, en muchos casos, de origen europeo. Considerar que el estudio del rifeño debe quedar reservado exclusivamente a los rifeños revela una concepción cerrada y empobrecedora del conocimiento.

 

Una polémica construida sobre una premisa equivocada

Las principales críticas parten, además, de una idea errónea: que la Cátedra Amazige ha sido creada “sin los amaziges” y que existiría un supuesto grupo de investigación del que habrían sido excluidos referentes amaziges de Melilla.

Conviene aclarar los hechos. En este momento, el personal de la Cátedra se reduce a dos personas, ambas de lengua y origen amaziges. En cuanto al supuesto grupo de investigación, hasta la fecha no existe ningún grupo formalmente constituido en los términos en que se ha difundido en las redes sociales. Tampoco la fotografía utilizada repetidamente representa la composición de la Cátedra ni la de un supuesto órgano de dirección cerrado y definitivo.

 

Se ha construido así un relato sobre una realidad inexistente. Criticar una institución es legítimo; hacerlo sobre la base de informaciones falsas o no verificadas es otra cosa.

En ese contexto, el anuncio por parte de Somos Melilla del envío de una carta oficial al Rector de la Universidad de Granada para que “abra un periodo de reflexión y corrija esta preocupante falta de pluralidad” constituye una iniciativa política legítima, pero no parece responder a un conocimiento preciso del funcionamiento universitario ni de los procesos de creación de una cátedra institucional. La Universidad de Granada tiene sus normas, sus prioridades y sus condiciones para crear o participar en una cátedra. Puede discutirse si esas normas son más o menos democráticas, pero existen y deben conocerse. Por ejemplo, exigen que la dirección de la cátedra recaiga en una persona vinculada a la propia universidad, aunque se trate de una cátedra amazige de Melilla financiada por el gobierno local.

Antes de recurrir a una carta anunciada públicamente, habría sido más lógico, más eficaz y útil ponerse en contacto directo con los responsables reales de la Cátedra y plantear propuestas, objeciones o críticas de forma fundada.

 

Un proyecto con antecedentes

La creación de esta Cátedra no surge de la nada. La idea existía desde hace tiempo y, en una fase inicial, estuvo vinculada al proyecto de un Instituto de Estudios Amaziges de Melilla, inspirado en el Observatorio Catalán de la Lengua Amazige de Barcelona (2007-2010/11). También hubo intentos de poner en marcha cursos de formación, un instituto de las culturas y otras iniciativas vinculadas al estudio y la promoción del amazige. A ello hay que añadir el Seminario de Estudios Amaziges impulsado, entre otros, por el melillense Jahfar Hassan Yahia.

El interés por la lengua y la cultura amaziges ha sido compartido desde hace años por diversos ciudadanos de Melilla. Algunos partidos llevaron finalmente el debate al ámbito parlamentario, dando cierta visibilidad a la cuestión amazige en la ciudad, aunque sin desembocar en una política lingüística verdaderamente estructurada y orientada a la revitalización de la lengua.

Puede decirse, por tanto, que la idea estaba en el aire desde hace tiempo. Han existido iniciativas personales valiosas, pero no habían alcanzado un nivel suficiente de organización, estructuración y elaboración política como para convertirse en un verdadero proyecto de revitalización lingüística.

 

Un trabajo previo ya desarrollado

Antes incluso de esta nueva etapa institucional, se han venido desarrollando iniciativas, encuentros y actividades que muestran una línea de trabajo previa y continuada.

En este sentido, el papel del lingüista Fernando Ramallo, en su momento representante español en el Comité de Expertos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, ha sido especialmente importante en el reconocimiento del amazige como lengua de Europa.elfarodemelilla.es Esa colaboración abrió también la posibilidad de contribuir como asesor a dicho comité, lo que se tradujo concretamente en la inclusión del amazige en el quinto informe y en la publicación de distintos textos, en varias lenguas, para llamar la atención sobre la necesidad de tener en cuenta la situación del amazige en

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Un paso decisivo fue, además, la participación por primera vez de la consejera de Cultura, Fadela Mohatar Naaman, en una reunión del Comité de Expertos celebrada en Madrid, donde pudo plantearse un debate sobre la situación del amazige en Melilla y sobre la necesidad de interesarse por la aplicación de la Carta en la ciudad.

Como continuación de ese proceso, los días 17 y 18 de enero de 2025 se celebró en Melilla la jornada internacional El amazige en Melilla: una lengua de Europa, incluida en la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Este encuentro reunió a especialistas de reconocido prestigio en estudios amaziges y políticas lingüísticas europeas, entre ellos directores de centros de estudios o grupos de investigación amaziges en Europa, así como responsables de alto nivel vinculados a la propia Carta Europea.

La jornada permitió situar el amazige de Melilla en el contexto europeo de protección de las lenguas minorizadas y constituyó uno de los primeros espacios de reflexión académica de alcance internacional vinculados a la futura Cátedra Amazige.

 

Una preocupación que sí merece ser escuchada

Dicho todo lo anterior, algunas de las preocupaciones expresadas sí merecen ser atendidas. Es razonable defender que cualquier iniciativa destinada al estudio, la preservación y la promoción de la lengua y la cultura amaziges debe contar con la participación de personas amaziges y, en particular, de la sociedad civil de Melilla.

No solo es razonable: es algo que muchos llevamos años reclamando.

Ahora bien, también resulta llamativo que algunas de las voces que hoy critican la Cátedra no se hayan pronunciado sobre las numerosas actividades desarrolladas anteriormente en favor de la lengua y la cultura amaziges. Tampoco parece haberse prestado suficiente atención a jornadas ya celebradas, como la dedicada al amazige en Melilla como lengua de Europa o la jornada internacional sobre la transcripción del rifeño, en la que participaron especialistas reconocidos en la materia.

La pregunta de fondo no debería limitarse a quién ocupa hoy determinados espacios, sino ampliarse a qué aportaciones concretas se han realizado hasta ahora para la revitalización efectiva de la lengua amazige en Melilla: su presencia en las escuelas, en las instituciones, en el paisaje lingüístico de la ciudad, en la formación, en la escritura y en la transmisión intergeneracional.

 

Sobre la escritura y los debates ideológicos

A propósito del sistema gráfico del rifeño, algunas reacciones en redes sociales han introducido además una polémica ideológica poco útil. Se ha llegado a afirmar, sin fundamento, que quien defiende el uso del alfabeto latino para escribir amazige es “enemigo de la cultura amazigh”. Esa oposición es falsa.

Nada impide reconocer el valor simbólico del Tifinagh y, al mismo tiempo, defender el uso práctico, cotidiano y científico del alfabeto latino. Melilla no tiene por qué reproducir automáticamente las políticas lingüísticas o las opciones ideológicas de un país vecino.

La realidad del amazige en Melilla comparte mucho con la de Marruecos, pero también posee rasgos propios que deben ser reconocidos y pensados desde su contexto específico. Melilla tiene en común con el Rif una lengua y numerosas tradiciones culturales, pero forma parte de una realidad política, institucional y europea distinta. Esa diferencia debe ser tenida en cuenta al pensar cualquier política de normalización o revitalización lingüística.

 

La realidad de la Cátedra

 

Conviene también evitar falsas expectativas. Hasta ahora, la Cátedra solo ha dado empleo durante seis meses a una persona, precisamente de Melilla y de lengua y cultura rifeñas.

La Cátedra no nace para resolver los problemas de desempleo en Melilla. Su vocación es otra: ofrecer un marco para actividades culturales, lingüísticas y académicas relacionadas con la revitalización de la lengua y la cultura amaziges.

Tal como se recoge en su página web, sus objetivos son promover la enseñanza, la investigación y la divulgación de la lengua y la cultura amaziges; contribuir a la normalización y estandarización lingüística del amazige de Melilla en distintos ámbitos sociales y académicos; impulsar la producción científica, artística y literaria vinculada al mundo amazige; reunir y poner a disposición de la ciudadanía un fondo documental especializado; fomentar la traducción y publicación de obras clave del ámbito amazige; establecer colaboraciones con universidades, centros de investigación e instituciones públicas y privadas; y organizar actividades de formación y divulgación como seminarios, congresos, exposiciones, cursos y talleres.

La revitalización de una lengua minoritaria o minorizada no puede hacerse únicamente desde las instituciones. Necesita la implicación de sus hablantes, de los docentes, de los investigadores, de los creadores, de las asociaciones y de quienes trabajan día a día por su transmisión.

 

La cuestión de fondo

La cuestión de fondo no debería ser convertir un proyecto colectivo en un espacio de enfrentamientos personales.

Los desafíos reales del amazige en Melilla son mucho más importantes:

  • la disminución del número de hablantes jóvenes;
  • la escasa presencia institucional;
  • la falta de recursos educativos;
  • las dificultades para garantizar la transmisión intergeneracional;
  • la ausencia de la lengua en muchos ámbitos de la vida pública.

Esos son los problemas centrales. Y, frente a ellos, la existencia de un espacio académico dedicado a la investigación, la documentación, la difusión y la promoción de la lengua y la cultura amaziges debería entenderse, ante todo, como una oportunidad.

Una invitación al trabajo conjunto

La crítica puede y debe servir para abrir nuevas dinámicas. Es importante implicar a la sociedad civil amazige de Melilla, crear espacios de participación, escuchar propuestas y tender puentes.

Pero eso exige también abandonar las descalificaciones personales, superar las especulaciones y centrar el debate en lo que verdaderamente importa: la defensa y la promoción de la lengua y la cultura amaziges como patrimonio de todos los melillenses.

La Cátedra Amazige no puede resolver por sí sola todos los problemas de la lengua amazige en Melilla. Pero sí puede convertirse en una herramienta útil para producir conocimiento, apoyar iniciativas culturales, fomentar la investigación, impulsar publicaciones, generar redes de colaboración y contribuir a que el amazige ocupe el lugar que merece.

La aplicación de los objetivos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias requiere, además de la acción de las instituciones y de los partidos políticos, un interlocutor social y una representación organizada de la sociedad civil. Esa representación debe poder opinar, proponer, estructurar el debate y enriquecerlo con sensatez, sin ataques personales y con voluntad de compromiso.

Para ello, conviene buscar un denominador común que no sea ideológico ni religioso, sino la defensa de la lengua y la cultura amaziges y el trabajo por su fomento, desarrollo y valorización como patrimonio de Melilla. Pensar, argumentar y planificar desde la realidad española y europea de la ciudad no es un detalle accesorio: es una condición imprescindible para que esas aspiraciones puedan traducirse en apoyos efectivos y en políticas viables.

Porque defender la presencia amazige en los espacios académicos es importante, pero también lo es reconocer el trabajo de quienes, desde hace años, investigan, enseñan, escriben y construyen puentes para que la lengua y la cultura amaziges ocupen el lugar que merecen.

Y para comprenderlo hace falta algo más que una imagen en las redes sociales: hace falta mirar la realidad completa.

catedramazige.com 

 

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