Marruecos desbanca a Sudáfrica como líder industrial en África tras 15 años. Su crecimiento se basa en la diversificación económica y nuevas políticas, mientras Sudáfrica enfrenta declives por corrupción y problemas energéticos. La desigualdad industrial persiste en el continente.
Sudáfrica pierde la primera posición después de más de 15 años al frente. Rabat basa su crecimiento en la diversificación y en sectores al alza.
Breve introducción de Marruecos: está situado al norte de África y cuenta con una población de 37,34 millones (dato de 2021). Su capital es Rabat y Casablanca su ciudad más poblada. El árabe y el bereber son sus idiomas oficiales. El Dirham marroquí, su moneda.
Tras años de trabajo constante, Marruecos se ha convertido en el país africano con la economía más industrializada. Desbanca en ese tema a Sudáfrica, país que ostentaba dicho honor desde el año 2010. Es una suma de dos variables: el avance del país vecino y el retroceso de Sudáfrica. “Si bien Sudáfrica sigue siendo una potencia industrial continental, continúa experimentando un declive constante en su competitividad industrial”, afirman desde el Banco Africano en su Índice de Industrialización de África para 2025.
¿Cómo alcanza Rabat este hito?: mejorando su oferta, diversificando sus exportaciones y apostando por políticas de crecimiento económico, con sectores como la automoción y la aeronáutica en auge (más de un centenar de empresas internacionales operan allí). Su sector industrial aporta ahora más de una cuarta parte del producto interior bruto (PIB), siendo uno de los porcentajes más altos de África. Con estos ingredientes, se han convertido en una especie de puente entre Europa, África y Oriente Medio.
Sudáfrica, a la baja
El país del sur de África es la otra cara de la moneda: escasez de energía, corrupción estatal y aumento del coste de vida, han hecho que la inversión se vea frenada. El producto interior bruto apenas ha crecido un 1% anual en la última década.
Según el presidente del país, Cyril Ramaphosa, es necesario invertir unos 99.000 millones de dólares en inversión pública en infraestructuras y casi 200.000 millones por parte del sector privado.
Crecimiento desigual
El informe del Banco Africano pone de manifiesto la diferencia entre las zonas de África, con una capacidad industrial principalmente concentrada en el norte y el sur del continente. Cuatro países situados al norte (Marruecos, Egipto, Túnez y Argelia) se encuentran entre los seis primeros del ranking. Pese a que 41 de los 54 países africanos mejoran sus indicadores, África apenas llega al 2% de la producción mundial.
Uno de los mayores problemas del continente africano es la dependencia de la exportación de materias primas sin transformar, lo que limita la capacidad para generar empleo, productividad y crecimiento sostenible. Y, al mismo tiempo, obliga a los países a importar productos más caros. Las principales barreras son la falta de infraestructuras, el acceso limitado a la financiación y los problemas energéticos.



