Somos Melilla ha denunciado la situación de “abandono total y absoluto” en el que viven los más de 5.000 vecinos que residen en el Monte María Cristina. Tras una visita a la zona, el líder de la formación, Amín Azmani, ha denunciado “la falta de servicios básicos, graves deficiencias de accesibilidad y problemas crónicos de suministro de agua” que, según afirma, demuestran que “ningún vecino merece vivir en estas condiciones”.
Durante el recorrido por el barrio, la formación ha puesto el foco en la “alarmante falta de accesibilidad”. El partido ha denunciado la presencia de escaleras “desprovistas de seguridad, aceras excesivamente estrechas que incumplen flagrantemente la normativa vigente y pasos de peatones sin los rebajes obligatorios”. A esto se suman rampas con pendientes “imposibles que resultan peligrosas para el tránsito” y muros elevados “sin ningún tipo de protección”.
Agua
Otro de los problemas “crónicos” que ha denunciado la formación localista es son las restricciones en el suministro de agua, una situación que se vuelve “insoportable” con la llegada del verano. Azmani ha calificado de “inaceptable” que se produzcan cortes de agua “todos los días del año a partir de las 22:00 de la noche”. Asimismo, ha afeado la falta de limpieza viaria, que obliga a los propios residentes a barrer y realizar limpiezas a fondo, y el estado de “dejadez” del único parque de la zona, carente de zonas verdes, instalaciones deportivas modernas y con un alumbrado obsoleto.
También ha denunciado la “doble vara de medir” del Gobierno local respecto al patrimonio histórico, al comprobar el estado del Fuerte del Monte María Cristina. “Da una pena que una infraestructura como esa, que forma parte de nuestro patrimonio, no se rehabilite y se mejore”, ha lamentado Azmani, criticando que la protección patrimonial dependa de la zona o el barrio en el que se ubique.
Propuestas
Ante este escenario, Somos se ha comprometido a ejecutar una transformación integral del barrio a partir de 2027. Entre las medidas principales, Azmani ha destacado el traslado definitivo de la incineradora de basuras, “un quebradero de cabeza para los vecinos” y la garantía de agua las 24 horas del día los 365 días del año.



