Un helicóptero Robinson R44 modificado completó el primer vuelo histórico impulsado por hidrógeno, demostrando su viabilidad para la aeronáutica. Desarrollado por Unither Bioélectronique, busca transportar órganos para trasplante, estableciendo un avance hacia la certificación regulatoria.
Se trata del primer helicóptero propulsado por hidrógeno de la historia en completar un vuelo en condiciones reales. El éxito de las pruebas demuestra que este tipo de combustible funciona para la aeronáutica. La prueba se completó con de un Robinson R44 modificado.
El pasado mes de abril, el helicóptero despegó del aeropuerto Roland-Désourdy, en Bromont, Quebec, y completó el primer vuelo de la historia usando hidrógeno como combustible. Es histórico porque demuestra que la tecnología funciona —algo que ya se había logrado en marzo de 2025 con un vuelo de poco más de tres minutos— y que puede operar como lo hace cualquier otra aeronave: despegar, volar en circuito, aproximarse y aterrizar. Detrás del hito está Unither Bioélectronique, filial canadiense de la biotecnológica United Therapeutics, y su Project Proticity, un programa cuyo objetivo no es transportar turistas ni pasajeros, sino órganos para trasplante.
Un hito histórico
El prototipo es una versión modificada de un Robinson R44, que lleva de serie un motor de combustión interna convencional. Unither Bioélectronique lo sustituyó por una miniplanta eléctrica alimentada por dos pilas de combustible PEM alojadas en la cabina trasera, un motor eléctrico de magniX en el compartimento original del motor y un paquete de baterías de litio que entra en acción cuando el motor necesita potencia extra de forma inmediata, como en el despegue o en maniobras bruscas. En los primeros vuelos, el sistema alcanzó una potencia pico de unos 178 kW, con unos 155 kW de potencia en el eje en vuelo estacionario, de los cuales más del 90% procedía de las pilas de combustible y el resto de la batería.
La diferencia entre el vuelo de marzo de 2025 y el de abril de 2026 es un paso clave para su viabilidad comercial. Un vuelo en estacionario demuestra que el sistema funciona. Pero el vuelo en circuito es la prueba de que se puede operar realizando maniobras como el despegue, el ascenso, el vuelo en patrón, la aproximación y el aterrizaje. Precisamente el tipo de evidencia que los reguladores necesitan para empezar a redactar la normativa de certificación para aeronaves de hidrógeno.
Mikaël Cardinal, vicepresidente de Program Management & Business Development de Unither , ha declarado que: “Este hito demuestra que el vuelo vertical hidrógeno-eléctrico puede pasar de la teoría a pruebas reales, repetibles y seguras» y que “el objetivo es claro: construir las aeronaves y los sistemas de logística aérea necesarios para entregar órganos manufacturados a los pacientes que los necesitan, creando al mismo tiempo una red de transporte de cero emisiones escalable».
Uso comercial
La versión actual del helicóptero usa hidrógeno gaseoso comprimido, un combustible limitado por el volumen del tanque y la densidad de energía que alcanza a alta presión. Pero el objetivo es que funcione con hidrógeno líquido (LH2), que permite almacenar mucha más energía en el mismo volumen y es un paso imprescindible para misiones reales de largo alcance con grandes cargas útiles.
El siguiente paso es trasladar toda la arquitectura al modelo R66 de Robinson, una plataforma más grande y con turbina ideal para obtener un certificado del Transport Canada y la FAA, y alcanzar un objetivo de entre 200 y 250 millas náuticas (370.4 km – 463 km).
Unither Bioélectronique se creó específicamente para desarrollar aeronaves autónomas capaces de entregar órganos directamente en los hospitales que los necesitan. El precedente ya existe. La compañía ya transportó en 2021 un par de pulmones para trasplante entre dos hospitales de Toronto mediante un dron propio, en un vuelo de unos seis minutos sobre zona urbana densamente poblada. El helicóptero de hidrógeno es el siguiente peldaño de esa visión del sistema de administración de órganos de la compañía.
Los helicópteros de hidrógeno
La compañía lleva ventaja en vuelos pilotados con hidrógeno, pero la carrera está lejos de estar decidida. Piasecki Aircraft está desarrollando el PA-890, un helicóptero para un piloto y siete pasajeros propulsado por pilas HTPEM de alta temperatura, con un alcance objetivo de unas 200 millas náuticas. Mientras que la startup Hydroplane, fundada por la exingeniera de la NASA Anita Sengupta, apuesta por un sistema modular de unos 200 kW que pueda integrarse como recambio directo en helicópteros y drones de carga. Finalmente, está Joby Aviation, que ha volado un taxi aéreo con propulsión hidrógeno-eléctrica que completó un trayecto de 523 millas (840 km) usando hidrógeno líquido. La apuesta por el hidrógeno frente a las baterías tiene todo el sentido.
En cuanto a la autonomía, los estudios de ingeniería para helicópteros ligeros sugieren que la combinación de pila de combustible y almacenamiento de hidrógeno puede superar entre 1,8 y 2,2 veces la autonomía de una configuración totalmente eléctrica.
El siguiente paso sería convencer a los reguladores y la reciente prueba es un argumento incontestable. Pero el camino hacia la certificación exige definir los criterios de aeronavegabilidad específicos para pilas de combustible, almacenamiento de hidrógeno y sistemas de alta tensión, un proceso en curso entre fabricantes y autoridades como la FAA estadounidense y Transport Canada que, por ahora, obliga a operar bajo permisos experimentales en entornos controlados.
«El vuelo de hidrógeno ya no es un concepto lejano en una hoja de ruta«, asegura JR Hammond, director ejecutivo de la Canadian Advanced Air Mobility (CAAM), la asociación industrial federal dedicada a la movilidad aérea avanzada en Canadá.



