La Semana. MH, 11/05/2026
Por: J.B.
Amazon acelera el futuro del comercio: entregas en una hora que revolucionan el mercado (y amenazan a los pequeños comercios).
En marzo de 2026, Amazon anunció una expansión masiva de sus servicios de entrega ultrarrápida en Estados Unidos. Las entregas en una hora ya están disponibles en cientos de ciudades y pueblos, mientras que las de tres horas operan en más de 2.000 localidades. Esta apuesta por la velocidad marca un hito logístico, redefine las expectativas de los consumidores y genera un terremoto en el ecosistema retail tradicional.
Las entregas (de Amazon) en una hora cuestan 9,99 dólares para los miembros Prime (19,99 para los no miembros), y las de tres horas son más asequibles
Amazon ha invertido miles de millones en su red de fulfillment regional y microcentros de distribución. Esto permite ofrecer más de 90.000 productos —desde artículos de salud y belleza, medicamentos sin receta, productos de limpieza y hogar hasta algunos electrónicos y juguetes— en plazos que antes parecían imposibles. Las entregas en una hora cuestan 9,99 dólares para los miembros Prime (19,99 para los no miembros), y las de tres horas son más asequibles.
En Europa, Amazon acelera su expansión de entregas el mismo día, con planes de sumar 20 nuevas ubicaciones en los próximos meses (tras operar ya en más de 135). Países como Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España ven cómo se acortan los plazos, con pruebas de servicios aún más rápidos como Amazon Now (entregas en menos de 30 minutos en algunos mercados).
El gigante americano responde, de esta manera, a la competencia feroz de Walmart, Instacart, DoorDash y otros actores que también apuestan por la inmediatez. Para Amazon, que ya entrega miles de millones de artículos el mismo día o al siguiente, la velocidad se ha convertido en el nuevo campo de batalla.
Para los usuarios, los beneficios son evidentes: conveniencia extrema. Nos podremos olvidad de desplazarnos a una tienda física para comprar pañales, analgésicos o artículos de limpieza urgentes. Con un clic, el producto llega a nuestra puerta en 60 minutos. Esto es especialmente valioso en zonas suburbanas y rurales que antes tenían opciones limitadas, donde Amazon invierte fuertemente para triplicar su red de entrega.
La expectativa del consumidor ha cambiado para siempre. Estudios y encuestas muestran que generaciones como los Gen Z abandonan carritos o marcas si la entrega no es rápida. Amazon no solo satisface esta demanda, sino que la eleva, forzando a toda la industria a innovar.
El progreso tiene, sin embrago, un coste elevado para el comercio local y las pequeñas y medianas empresas (pymes). Tiendas de barrio, farmacias independientes y retailers locales luchan por competir con una máquina logística que combina escala, datos predictivos de IA y una red propia de repartidores.
Muchos pequeños comercios no pueden/no podrán asumir los costes de la «última milla» ni replicar la infraestructura de Amazon. Como resultado, pierden/perderán ventas en productos de conveniencia que antes generaban márgenes importantes. Clientes que antes compraban en la tienda de la esquina ahora optan/optarán por la comodidad de Amazon, incluso pagando un suplemento por la velocidad.
Las pymes dejan de intentar competir directamente en velocidad y buscan diferenciarse por servicio personalizado, productos locales o experiencias en tienda. Aun así, el «efecto Amazon» es implacable: reduce el tráfico peatonal, presiona los márgenes y acelera el cierre de negocios tradicionales en muchas comunidades. En pueblos y ciudades medianas, donde el comercio local es motor económico y social, el impacto puede ser devastador.
Melilla va retrasada, como en tantas otras cosas, en este tema y no se encuentra cerca, de momento, de poder acceder a las nuevas ventajas de entrega de Amazon
¿Qué conclusiones se pueden sacar?
Ganadores: consumidores exigentes, Amazon y competidores escalables.
Perdedores: comercios independientes sin diferenciación clara.
Adaptados: aquellos que usan tecnología (entregas locales colaborativas, click-and-collect, partnerships con plataformas) o se centran en nichos premium/experienciales.
Mientras los consumidores celebran la inmediatez, los pequeños comercios se enfrentan a su mayor desafío existencial. El mercado del futuro será más rápido, más concentrado y, probablemente, menos diverso en sus protagonistas locales.
Melilla va retrasada, como en tantas otras cosas, en este tema y no se encuentra cerca, de momento, de poder acceder a las nuevas ventajas de entrega de Amazon.
El turismo (en Melilla) es un paso más, pero no la panacea
La Ciudad Autónoma de Melilla ha hecho, y siguen haciendo, cosas que ayudan a que mejore el turismo/el número de visitantes, pero el impacto sobre la economía local es mínimo o, al menos, no es significativo a la hora de tomarlo como un motor que tire del carro.
El gobierno local debe centrarse, sabiendo que el turismo/los visitantes suman, pero no son “la purga de Benito”, en atraer inversión y personas de fuera y en privatizar la ciudad
La gestión turística local necesita (como hace Amazon constantemente) adaptarse a los constantes cambios de nuestra sociedad. Se echa en falta (lo comentaba recientemente con un destacado miembro de la corporación local) una mayor digitalización (algo primordial en la actual sociedad de la información) de los mensajes que reciben los visitantes cuando llegan al aeropuerto o puerto y cuando están en la ciudad. Por otro lado, hay dos temas que lastran el turismo (y los viajes a Melilla de trabajadores, técnicos, comerciales, empresarios, etc., que no son turistas, pero que son igualmente importantes a la hora de transmitir fuera una buena impresión de Melilla): los altos precios de los billetes de avión y barco y los problemas de cancelaciones de vuelos por “meteo” (como lo denomina AENA), que derivan de la inacción del gobierno central, pero que igualmente lastran a la economía y turismo locales.
Mientras no cambie el gobierno nacional actual, no parece posible que los dos temas antes citados puedan (salvo milagro) resolverse, aunque tampoco un cambio político garantiza que se vayan a solucionar…
El gobierno local debe centrarse, sabiendo que el turismo/los visitantes suman, pero no son “la purga de Benito” (expresión coloquial española que se refiere a un remedio, solución o efecto sumamente rápido e inmediato, a menudo exagerando su inmediatez), en atraer inversión y personas de fuera y en privatizar la ciudad, algo, esto último, que debe hacerse extensivo a la administración local dependiente del Gobierno central (no esperemos nada mientras siga Sánchez, pero después se abre un hilo de esperanza…) ¡Innovar o morir (que le pregunten a Amazon)!



