El Gobierno local ve “sonrojante” y una “falta de respeto a los melillenses” que la delegada no dé explicaciones sobre las cancelaciones de vuelos

Interior de un aeropuerto con pasajeros esperando en la sala de espera

“Deberían haberla cesado hace muchos años por incompetente y por no asumir sus competencias”, critica el vicepresidente 1º de la Ciudad, Miguel Marín, que insiste en que se amplíe la pista del aeropuerto, se implanten nuevos sistemas de aproximación y se declaren OSP las líneas de Málaga y Madrid para atajar el problema de la conectividad aérea

 

El Gobierno de la Ciudad Autónoma ha lamentado las incidencias que se produjeron durante la semana pasada en el aeropuerto de Melilla, con numerosos retrasos, cancelaciones e incluso desvíos de vuelos con destina hacia o desde Melilla debido a las inclemencias meteorológicas. El viernes 24 fue el día más caótico en el aeropuerto, con más de 20 cancelaciones de vuelos.

Sin embargo, lo más “sonrojante” para el Ejecutivo que preside Juan José Imbroda (PP) es que la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, “la máxima competente de esa materia”, no dé explicaciones sobre esta cuestión. “Es realmente una falta de respeto al conjunto de los melillenses y también al conjunto de ciudadanos que quieren utilizar el transporte aéreo para venir a nuestra ciudad”, ha criticado con dureza el vicepresidente primero del Ejecutivo regional, Miguel Marín, que acusa a Moh de justificar “el abandono y la desidia” del Gobierno central con Melilla con el único objetivo de “mantenerse en su cargo”.

“Es lamentable su actitud. Deberían haberla cesado hace muchos años por incompetente y por no asumir sus competencias”, ha denunciado, calificando su gestión de “desastre total”.

El número dos del Ejecutivo melillense ha insistido en que se pongan en marcha tres medidas que considera fundamentales para resolver el caos en el transporte aéreo en la ciudad. Una que considera de carácter inmediato es la implantación de un nuevo sistema de aproximación para que las aeronaves puedan operar con baja visibilidad. En este aspecto ha explicado que existen sistemas de aproximación tanto en línea recta como en curvas que conectan el aeropuerto con el avión y que es “fácil” de instalar, requiriendo tan solo de voluntad política y formación a los pilotos para llevarlo a cabo.

En segundo lugar, reclama que se declaren obligaciones de servicio público (OSP) las líneas aéreas de Málaga y Madrid para topar el precio de los billetes de avión y que incluya, además, la disponibilidad de dos aviones de reservas cuando haya incidencias por cuestiones técnicas e incluso meteorológicas para agilizar el tránsito de pasajeros en el aeropuerto.

Y por último pide que se amplíe la pista del aeropuerto para que los aviones puedan operar “con mayor tranquilidad, seguridad, y con mayores oportunidades de generación de competencia”, lo cual permitiría, a su juicio, lo cual posibilitaría la llegada de otros operadores aéreos a la ciudad y abriría “nuevas posibilidades” en el transporte aéreo de la ciudad. No obstante, no ha especificado en cuánto metros se tendría que ampliar dicha pista porque “para eso están los técnicos y los ingenieros”.

“Pocas esperanzas”

Sin embargo, admite que tiene “pocas esperanzas” en que el Gobierno central (PSOE) resuelva esta cuestión porque en ocho años “no han hecho absolutamente nada”. Aun así, ha asegurado que se reúnen con ellos cada vez que tienen ocasión. En este sentido, ha recordado que hace un año le pidieron al secretario de Estado de Transportes que declarasen OSP las líneas de Málaga y Madrid, y éste último respondió, sobre la OSP a la capital, que era un proyecto “inviable”. Asimismo, lamenta la falta de respuestas para la implantación del nuevo sistema de aproximación de aeronaves.

¿Aeropuerto sobre el mar?

Por otro lado, ha calificado de “disparate descomunal” la propuesta de CPM de cambiar la pista del aeropuerto como medida para paliar los problemas de conectividad aérea que lleva padeciendo Melilla desde hace tiempo. Más concretamente, Marín se ha referido a la propuesta de la formación localista de construir un aeropuerto sobre el mar, poniendo como ejemplo el Aeropuerto Internacional de Kansai (KIX), ubicado en la Bahía de Osaka en Japón, que enfrenta problemas de hundimiento y que, según Marín, “costó miles y miles de millones de euros”.

 

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