El descenso de la U.D. Melilla, a solo un paso de hacerse realidad, salvo milagro

Jugadores de la U.D. Melilla en un partido de fútbol intenso

Lo que mal empieza, mal acaba, y la U.D. Melilla está muy cerca de confirmarlo tras caer este domingo por 0-1 ante el Águilas C.F. en una finalísima por la permanencia en la que falló cuando más lo necesitaba. Después de una buena racha que había devuelto cierta esperanza, no supo dar continuidad en el momento decisivo y queda prácticamente sentenciado a falta de solo tres jornadas. La permanencia directa es ya una quimera, a seis puntos con nueve en juego, mientras que el Play-Out, a cuatro, tampoco parece al alcance. Un desenlace que no sorprende, sino que refleja el recorrido de toda la temporada: un equipo diseñado para pelear por el liderato que ha vivido instalado en el descenso desde el inicio, una situación difícilmente justificable y vergonzosa para un proyecto de este calibre. Sostenido únicamente por las matemáticas, el Melilla se agarra ahora a un milagro casi imposible, con Huelva como escenario donde puede quedar definitivamente sellado su destino hacia la Tercera Federación o, en el mejor de los casos, mantener un hilo de vida en la competición.

Los melillenses afrontaban esta auténtica final con la obligación de ganar para seguir con vida en la pelea por la permanencia, ante un rival que también llegaba con la necesidad de sumar los tres puntos, en su caso para mantenerse en la lucha por el liderato.

El encuentro arrancó con un alto ritmo por parte de ambos equipos, aunque el fuerte viento condicionó notablemente el desarrollo del juego en la primera mitad, especialmente para un Melilla que tuvo que jugar en contra de este factor, si bien trató de llevar la iniciativa desde el inicio. Pese a las bajas ya conocidas de Álex Claverías, Ayala y Manu Viana, el conjunto azulino afrontó el partido también sin el central Quindimil, aquejado de un proceso gripal desde el pasado sábado, aunque aun así el equipo comenzó con buenas sensaciones.

A los seis minutos, Ortolá irrumpió desde la segunda línea y su disparo, tras tocar en un defensor, se marchó a córner. Poco después, Luis Morales protagonizó una gran acción individual, superando a dos rivales y plantándose ante el portero, aunque su remate fue desviado entre el guardameta y un defensor bajo palos.

En el 17’, Dago, tras un pase de Abreu, generó peligro con una buena acción individual, aunque su disparo se marchó por encima del larguero.

El Águilas, por su parte, apenas generó ocasiones claras, aunque sí se mostró peligroso al contragolpe, destacando un disparo lejano de Javi Castedo que se marchó alto.

Sin embargo, poco antes del descanso llegó el primer gran contratiempo para los azulinos con la lesión de Abreu, el jugador que estaba dando sentido al juego ofensivo del equipo, lo que obligó a su sustitución y marcó el devenir del partido.

La segunda mitad comenzó con un escenario mucho más complicado para el conjunto local, ya sin Abreu sobre el césped. Sin su principal referencia creativa y con las bajas acumuladas, el equipo perdió claridad en ataque y se encontró con un rival muy sólido, con oficio y calidad, que se mostró como un auténtico muro defensivo.

El Melilla lo intentaba, pero sin acierto. En el minuto 52, Dago dispuso de una buena ocasión con un remate de cabeza tras centro de Óscar Lorenzo, aunque el balón salió rozando el poste, y apenas cinco minutos después llegó el golpe definitivo. El Águilas aprovechó el único error defensivo local para que Javi Castedo se plantara en velocidad ante Franganillo y batiera al portero en el mano a mano, firmando el 0-1.

El tanto dejó muy tocado al conjunto melillense, que pese a los cambios introducidos por Miguel Rivera no encontró respuestas en ataque. Aun así, dispuso de dos ocasiones claras para empatar: en el minuto 61, Dago no logró finalizar en boca de gol un centro de Abdelah, y ya en el 89’, el propio Abdelah se plantó solo ante el guardameta visitante, pero no consiguió controlar el balón en la acción decisiva.

El pitido final dejó en silencio a la afición y a los propios jugadores, hundidos, tocados y con gesto de profunda desilusión, conscientes de que la Tercera Federación es ya una amenaza muy real y más cercana, en una temporada caótica que entra en su recta final con solo tres jornadas por delante y que se les escapa sin remedio.

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Antonio Calderay

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