La nueva norma de Bruselas permitirá gestionar y liquidar digitalmente empresas en Europa, facilitando su registro y financiación. Busca atraer talento y eliminar barreras, aunque plantea desafíos para notarios y regulación laboral.
La nueva norma permitiría gestionar, financiar y hasta liquidar una compañía de forma totalmente digital. Muchos dudan que España, siempre a contracorriente en los últimos años, apoyo la iniciativa.
La propuesta facilitará el acceso a la bolsa, la atracción de talento y la financiación sin trámites presenciales
Bruselas lanza una propuesta para armonizar las condiciones legales para que las startups escalen a nivel europeo y unificar los requisitos legales en el mercado único. La Comisión Europea ha presentado una norma con la que pretende crear un conjunto de reglas empresariales unificadas que se aplicarán en los veintisiete Estados miembros y cuyo objetivo es permitir que las empresas innovadoras crezcan más rápido con menores costes.
El planteamiento de la Comisión Europea permitirá un registro empresarial más rápido, ya que las firmas podrán registrarse en 48 horas, por un coste inferior a 100 euros y sin requisitos de capital mínimo. Además, se simplifica el procedimiento de tal manera de que solo tendrán que tramitarlo una vez ante un registro a nivel europeo. Las empresas obtendrán sus números de identificación fiscal y de IVA sin tener que volver a presentar la documentación.
Una de las novedades es que los procesos de liquidación empresarial serán totalmente digitales. Las startups podrán acogerse a procedimientos de insolvencia simplificados para cerrar sus operaciones y agilizar la creación de otras empresas innovadoras. El nuevo régimen permitirá que las operaciones de gestión se realicen de forma totalmente digitalizada durante todo el ciclo de vida de la compañía.
La propuesta, del pasado 18 de marzo, que aún tendrá que ser negociada con los veintisiete Estados miembros y con el Parlamento Europeo, pretende mejorar las condiciones para atraer la inversión a través de la eliminación de trámites presenciales.
La definición de empresa innovadora es uno de los puntos clave de la ecuación. Podrían acogerse a este régimen las empresas para las que la investigación y desarrollo suponga al menos el 10% de sus costes en los últimos tres años o el 5% de su facturación. También las startups de menos de 100 empleados, de menos de diez años, y una cuenta de resultado por debajo de los 10 millones.
Se aplicará también a las empresas innovadoras en fase de escalar, que facturen más de 10 millones de euros, que hayan incrementado su plantilla un 20% en los últimos dos años y que emplee a más de 750 personas y no cotice en bolsa.
Además, facilitará que los países permitan a las empresas acceder a la bolsa, se podrán establecer planes de atracción de talento a nivel europeo y las empresas podrán elegir libremente el Estado miembro en el que constituirse.
Sin embargo, Bruselas contempla en su propuesta una lista de prácticas prohibidas para evitar una diferenciación de trato empresarial, así como salvaguardias contra los abusos en el plano laboral y de asuntos sociales.
Bruselas insta a los países a estudiar la posibilidad de crear salas judiciales especializadas o tribunales con competencia para resolver litigios en materia de derecho de sociedades vinculada a esta normativa. La Comisión seguirá estudiando la posibilidad de permitir el teletrabajo transfronterizo al 100 % para las empresas emergentes innovadoras y las empresas en expansión de toda la Unión mediante el próximo paquete sobre movilidad laboral justa.
Uno de los principales retos que la UE tiene por delante a la hora de impulsar su competitividad industrial es eliminar barreras para las empresas. Como parte de esta estrategia, Bruselas presentaba la idea de lanzar un régimen regulatorio, número 28, con la intención de armonizar los estándares a nivel comunitario y que las empresas no tengan que adaptarse a las circunstancias particulares de las legislaciones nacionales.
La nueva normativa podría aplicarse a las 3.000 sociedades europeas que existen hoy en la UE, ya que abarca la totalidad del ciclo de vida de las empresas, desde la fase semilla y de escalar, hasta la reducción de costes en caso de quiebra. La propuesta es complementaria al régimen número 28 que presentaba el pasado año Bruselas, y que incluye medidas vinculadas a la tributación, la digitalización o la retención de talento.
¿Cómo afectaría a los notarios?
El notario como garante digital: Las propuestas de la UE, incluida la del Régimen 28, insisten en la necesidad de que los notarios sigan siendo los encargados de la autenticidad en la red, asegurando la «fe pública online».
Los notarios no desaparecerán, pero su modelo de negocio evolucionará hacia uno puramente digital, donde el valor añadido no será la presencia física, sino la garantía de legalidad en entornos online, facilitando la libre circulación de empresas en la UE.



