Carta del Editor. MH, 28/1/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
La aplicación de la funesta ley de memoria histórica, ese bodrio jurídico, engendro ruin del zapaterismo, hoy amplificado por el sanchismo (Carlos Herrera, ABC del 23/1).
La insensatez, rayana en el delito, que demostró Zapatero al reabrir la caja de Pandora de la guerra civil en un país tan dado a zapatiestas de tal laya como el nuestro, es algo que nos saldrá muy caro. Ya lo está haciendo…Fue Zapatero, con su beligerante Ley de Memoria Histórica y el pusilánime entreguismo de los estatutos de autonomía quien logró que España vuelva a ser lo que nunca dejó de ser: el far west del Imperio romano, el finisterre al oeste de Pecos, en el que la gente dirime sus diferencias a tiro limpio con insultos y la ley de Lynch (Fernando Sánchez Dragó, en su ‘España guadaña. Arderéis como en el 36. La memoria histórica, la guerra interminable y otros asuntos afines’).
La libertad del Quijote. La libertad y la seguridad son valores que riñen y se contradicen. El mundo se hace más incierto a medida que se vive con más libertad, y las sociedades se hacen menos libres cuando el miedo impone demandas de amparo y tranquilidad. Ese dilema moderno, que Cervantes intuyó prematuramente, sigue igual de vivo en la actualidad (Carlos Granés, ABC, el 23/1).
Cuenta Sancho (capítulo LXII, segunda parte de El Quijote) que durante diez días gobernó la ínsula Barataria “a pedir de boca; en ellos perdí el sosiego, y aprendí a despreciar todos los gobiernos del mundo; salí huyendo de ella”. Dejadme en mi sosiego. Sancho dijo: Si cuando era gobernador estaba alegre, ahora que soy escudero de a pie, no estoy triste; porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadizas, sobre todo, ciega, y así, no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba, ni a quién ensalza (capítulo 66 del Quijote).
Hubo mucho más Davos, más allá de la cuestión de Groenlandia, y quedará para la historia del Foro de este año el impecable discurso del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney (qué satisfacción poder escuchar a un político que estudió en Harvard, se doctoró en Oxford y fue Gobernador del Banco de Inglaterra y del Banco de Canadá) se erigió en flamante líder del mundo libre definiendo los valores que tenemos en juego en este intento de cambio del orden mundial. Y quedará grabada por tiempo su frase “las potencias intermedias no son impotentes”, que recuerda aquella de Winston Churchill en la Cámara de los Comunes, desafiando a Hitler tres días después de asumir su cargo como Premier Británico: «I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat” (“No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. (Fernando Vega, MELILLA HOY de ayer).
Más de Davos (Suiza: 2025, Trump, el petróleo, el dominio energético, el WEF (el Foro Económico Mundial o Foro de Davos, una organización no gubernamental internacional con sede en Colgny, aboga por un mundo globalizado gobernado por una coalición de corporaciones multinacionales (gobiernos) y organizaciones de la sociedad civil seleccionadas, en lugar de las estructuras democráticas clásicas. La confrontación geoeconómica y la guerra entre Estados, son ahora los dos principales riesgos, según el Foro (el clima desciende al tercer puesto).
J.R.R. Tolkien y El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings). El libro trata del poder y la codicia, la inocencia y la sabiduría. Si existe un mensaje es que la guerra no tiene mucho sentido y que la búsqueda del poder absoluto es fútil en un mundo donde solo puede vencer la unidad (y apenas).
Niall Kisthainy, en su ‘Breve historia de la Economía’: Los filósofos de la Antigua Grecia fueron de las primeras personas que pensaron en la economía, se hicieron las preguntas más fundamentales de la vida: ¿Qué se necesita para vivir bien en una sociedad humana? ¿Qué necesitan las personas para ser felices y estar satisfechas? ¿Qué hace que de verdad prosperen? Ahí comenzó la Economía y ahí es donde debe volver a empezar.
Desde los años sesenta, se ha comprendido (incluso en China) que la verdadera riqueza de las naciones no se basa en la explotación de los recursos de los países pobres, sino en la capacidad de emprender e innovar, añadió Guy Sorman en el ABC, 19/1.
Un epílogo muy personal: Inolvidable Mercedes de la Merced, la mejor política (políticos incluidos) que he conocido… y he conocido a muchos. Fernando Sánchez Dragó, en su ‘España Guadaña’ -un libro con epílogo, muy emotivo, de Fernando Arrabal- cita y alaba a la maravillosa Mercedes de la Merced. Me la recuerda… aunque no hacía falta. Nunca la podré olvidar.



