Melilla se prepara para la llegada del mes sagrado del Ramadán

Bols de chebakia apilados listos para el Ramadán en Melilla

Por Farid Mohamed

Melilla aguarda la llegada del mes sagrado del Ramadán, que dará comienzo entre los días 16 y 17 de febrero. Esta celebración posee una gran relevancia cultural, social y religiosa para una parte importante de la ciudadanía.

Con motivo de esta conmemoración, se plantea la posibilidad de trasladar los tradicionales puestos de venta a la Plaza de las Culturas. Este enclave emblemático permitiría dinamizar el centro urbano y convertirlo en un punto de encuentro tanto para melillenses como para visitantes. La iniciativa contribuiría a crear un espacio atractivo desde el punto de vista turístico, cultural y gastronómico, poniendo en valor las tradiciones propias de este mes.

Asimismo, se propone el engalanado y la iluminación especial de vías céntricas como García Cabrelles, General Margallo y la avenida Juan Carlos I, reforzando así el ambiente festivo y convirtiendo el Ramadán en un reclamo turístico que impulse la economía local y dé vida a estas zonas comerciales.

puntos de convivencia que, durante el Ramadán, se convierten en el epicentro de la vida social. En ellos se podrán encontrar productos típicos como la chebakia, los briouats de almendra, panes de sartén, jeringos, sopas tradicionales y pinchos, contando con la colaboración de panaderías y establecimientos hosteleros locales.

Chebakia: Masa frita entrelazada, cubierta de miel y aromatizada con agua de azahar y especias – Briouats de almendra: Triángulos de masa fina rellenos de pasta de almendra y miel – Msemen: Masa hojaldrada y elástica elaborada con sémola y aceite -Jeringos: Esponjosos y cocinados por una sola cara, ideales para absorber la miel -Harcha: Elaborada con sémola de trigo fino, de textura compacta.

Durante el Ramadán, el pan constituye la base de la alimentación diaria, acompañando tanto a la tradicional sopa harina como a los platos principales (tajines). Entre las variedades más habituales se encuentran el tachnift (pequeños panes redondos cocinados a la sartén) y las mini-harchas, de sabor ligeramente dulce-salado.

La sémola de trigo duro actúa como hilo conductor de esta gastronomía, aportando energía de liberación lenta, fundamental durante las horas de ayuno. En la mesa del Ramadán se busca siempre el equilibrio entre los sabores dulces y los platos sustanciosos, todo ello acompañado del omnipresente té de menta.

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