El Melilla Torreblanca C.F. aparca de manera provisional la Liga, en la que marcha como líder indiscutible, para centrarse en el primer gran objetivo de la temporada: la Supercopa de España Femenina de Fútbol Sala, que se disputa este fin de semana en Adeje (Tenerife). El conjunto melillense, subcampeón en dos ediciones, se enfrentará este sábado en semifinales al Reyco Burela FS, campeón de la Copa de la Reina, a partir de las 14’30 horas peninsular, con el objetivo de resarcirse de la final perdida la pasada campaña ante el Futsi Atlético y pelear por el primer título del curso.
El entrenador del conjunto melillense, Gustavo Bravo, explicó que la planificación semanal apenas ha variado con respecto a una semana habitual de competición con desplazamiento. “La distribución de las sesiones ha sido exactamente igual que cualquier semana en la que viajamos un viernes. Hemos descansado el lunes, este martes hemos doblado con gimnasio por la mañana y pista por la tarde, el miércoles volveremos a pista y el jueves combinaremos preparación física, trabajo de velocidad y pista”, señaló.
No obstante, reconoció que sí se han introducido pequeños ajustes propios de una semana de torneo. “Hay algunas modificaciones en la planificación porque hay un torneo de por medio. Se trabaja mucho en función del rival de semifinales y algún detalle de los dos posibles rivales si tenemos la suerte de jugar la final del domingo. Incluso incluimos esta semana la práctica de penaltis”, explicó.
Gustavo Bravo subrayó que el equipo afronta la Supercopa con naturalidad y sin alterar su identidad. “Sabemos lo que nos jugamos, pero este equipo está acostumbrado a este tipo de instancias. Una de las cosas más importantes es no volverse loco y trabajar de la misma manera que lo hacemos habitualmente, porque es lo que nos ha llevado a ser líderes en la liga. El trabajo está bien hecho y hay poco que tocar”, afirmó.
En cuanto al último compromiso liguero ante el Ourense Ontime, al que se ganó el pasado sábado por 1-2, el técnico del Torreblanca calificó el partido como uno de los más exigentes de esta temporada. “Se dieron los dos escenarios que habíamos hablado en la previa. Ellas impusieron un ritmo muy alto en los primeros minutos, el partido estuvo muy abierto y cualquiera pudo marcar, pero llegamos al descanso con 0-0”.
Ya en la segunda parte, explicó que el encuentro cambió de registro. “El Ourense bajó el ritmo, dio un paso atrás y empezó a jugar en media pista. Se encontraron con un gol en una transición y se pusieron 0-1, defendiendo muy bien. Nos costó abrir el marcador, pero creímos hasta el final”, indicó.
Finalmente, Bravo destacó la capacidad de reacción del equipo. “Cuando llegó el empate y después el 1-2, se invirtieron los roles y tuvieron que recurrir ellas al juego de cinco. Tuvieron alguna ocasión, pero creo que obtuvimos un premio merecido por insistir y creer hasta el final en que podíamos ganar”, concluyó.



