El Braille será reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2026

Manos leyendo un texto en braille sobre papel

Cada 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille, una fecha que coincide con el nacimiento de Louis Braille y que sirve para reivindicar el sistema de lectoescritura que utilizan las personas ciegas y con discapacidad visual para desenvolverse con autonomía en su vida diaria. Tras la conmemoración en 2025 del 200 aniversario de su creación, el braille será declarado en 2026 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento clave para los 285 millones de personas ciegas en el mundo y una prueba de que su implantación en los espacios públicos marca una diferencia decisiva en términos de inclusión.

En este contexto, el Grupo Social ONCE solicitó durante 2025 al Gobierno de España la declaración del braille como Patrimonio Cultural Inmaterial. El expediente se encuentra actualmente en proceso de incoación por parte del Ministerio de Cultura para declarar el «uso del sistema de lectoescritura braille en las lenguas españolas» como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. La resolución, ya publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), justifica esta iniciativa “por la manera en que es vivido, protegido y transmitido por la comunidad invidente, formando parte de su experiencia y memoria colectiva».

La propuesta sigue la estela de países como Francia y Alemania y pone en valor que el braille “va más allá de la mera funcionalidad, convirtiéndose en un elemento clave para el ejercicio de derechos culturales y la consolidación de un acervo inmaterial vital”. En palabras de Imelda Fernández, vicepresidenta del Grupo Social ONCE, “que el Ministerio de Cultura de España declare el braille como Bien Cultural Inmaterial no solo supondrá un refuerzo al valor intrínseco de este sistema de lectoescritura de las personas ciegas, sino que servirá para proteger, promover y e ir más allá en el derecho de las personas ciegas a la información, al acceso a la cultura, a la educación, al empleo. En definitiva, en el derecho a la participación en cualquier ámbito de la vida”. Además, subraya que “creemos que cumple fielmente con todos los requerimientos de la Ley 10/2015, de 26 de mayo, de salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial”.

El expediente cuenta con el respaldo de las comunidades autónomas y con informes favorables del Consejo del Patrimonio Histórico, las universidades Complutense y Autónoma de Madrid y la Dirección de Patrimonio Cultural y Bellas Artes. Su aprobación definitiva por el Consejo de Ministros está prevista para 2026, momento en el que España se sumará a otros países y elevará la propuesta a la UNESCO. “El braille es algo esencial, es algo transversal a toda la casa, que va desde los más pequeñitos, de los niños y niñas, a las personas ya con determinada edad”, defiende Imelda Fernández.

La ONCE garantiza el aprendizaje del braille en todas las etapas de la vida, desde la educación hasta la edad adulta, especialmente en casos de ceguera sobrevenida. En este sentido, recuerda que «El braille no tiene edad. Es importante que todas las personas que lo necesiten lo conozcan, porque nos da acceso a productos, bienes, servicios, te da una seguridad y una autonomía importantísimas”.

El Día Mundial del Braille se completa con un cupón conmemorativo que lleva el lema “Etiquetar en braille es regalar dignidad”, como símbolo de autonomía, igualdad y participación plena.

 

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