Se trataba nada menos que de 37 cuellos de botellas de cerveza rotos que ellos mismos recogieron en la orilla dentro del agua de la playa de la Hípica, frente al edificio del centro de día. Ya inmersos en la temporada de playa se vuelven a detectar problemas que tienen antecedentes en pasadas temporadas. Al margen de las infraestructuras, que pueden parecer suficientes o escasas según los criterios personales de cada uno, se producen otras circunstancias que no tienen tintes subjetivos. En este caso concreto nos referimos a los cristales en las playas. Un problema que en veranos anteriores ha generado polémica, lo mismo que los anzuelos que también se detectaban en algunos tramos de la dársena costera pero que finalmente con buena voluntad por parte de todos parece que se solucionaron. Sin embargo, en la tarde del pasado miércoles unos ciudadanos advirtieron una situación realmente peligrosa. Se trataba nada menos que de 37 cuellos de botellas de cerveza rotos que ellos mismos recogieron en la orilla dentro del agua de la playa de la Hípica, frente al edificio del centro de día. Los cívicos ciudadanos no descartan que todavía haya bastantes más, con el grave peligro que eso puede ocasionar a los bañistas incluidos niños pequeños. Una circunstancia que han querido reflejar a través de esta denuncia pública y otras interpuestas ante los responsables de la seguridad, para de esta forma avisar del peligro a los bañistas.
Los peligrosos cristales
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