¿Me dejas por un momento
contemplar tu rostro Señor?
Tu mirada; tu silencio,
me hablan de paz, entrega y perdón.
Tu presencia interroga mi vida
y me ayuda ser mejor,
a entregar mi vida entera.
Por los pobres marginados
Los que no cuentan, los sin voz.
Nazareno: Melilla te reza,
canta y llora.
y a tus plantas postrados,
te dan su vida, a todas horas.
Trescientos cincuenta años,
mi Jesús, mi Nazareno
compartiendo nuestra vida,
desde un profundo silencio.
Día y noche entre nosotros,
en las penas y alegrías.
¡Qué grande eres Señor!
¡Gracias por elegir Melilla!
Nuestra tierra, la de todos,
La que de verdad venera
al Nazareno, a su Madre y a la mía.
Danos tu limpia mirada
Y ese noble corazón
Te lo ruego: ¡Anima a tu cofradía
a ser cada día mejor
Enséñanos a vivir
Como tu rostro nos dice:
¡Silencio ante ka ignominia!
Abrazados a la cruz!
entregando nuestra vida
¡¡Como la entregaste Tú!!