Carta del Editor.MH, 26/11/2025
Enrique Bohórquez López-Dóriga
¿Qué ocurre en esta ciudad comunista, Melilla, en la que todo es público? Comentaba el lunes con unos destacados melillenses -no con Juan José Imbroda- sobre qué porcentaje de los 400 millones de euros del presupuesto de la pública Ciudad Autónoma (no Autonomía) de Melilla estará dedicado al personal- políticos incluidos- que trabaja, o lo que sea, que cobra, en resumen, directamente de esos 400 millones.
MELILLA HOY, en su “Hace 25 años” publicó: La CAM contará con un presupuesto de 21.000 millones (de pesetas) el próximo año (2021)”, equivalentes a 126 millones de euros”. El presupuesto actual de la CAM es de más de 400 millones de euros, más del triple del de hace 25 años. Y calculamos, los reunidos, que el porcentaje de los que cobran directamente de la Ciudad Autónoma sería alrededor del 80% del presupuesto –incluyendo los 100 millones de gastos de personal del capítulo 1 de ese presupuesto.
Cualquier cargo vitalicio al que aspira siempre el español, a poder ser donde se manejan dineros públicos
Comentaba el gran sociólogo Amando de Miguel en uno de sus libros, “Los españoles. Sociología de la vida cotidiana”, publicado en septiembre de 1924, que el español típico de verdad no es Don Quijote, sino Sancho Panza: por un lado cuerdo, socarrón, rebosante de sentido común, pero también ambiciosillo, fingido, contumaz. La personalidad de Sancho Panza se dibuja con precisión en el divertido episodio de la ínsula Barataria, cuando Sancho escribe a su mujer que está presto para aceptar el cargo de gobernador. Donde pone “gobernador” -añade Amando de Miguel- “escríbase cualquier cargo vitalicio al que aspira siempre el español, a poder ser donde se manejan dineros públicos”.
EL Quijote se publicó en 1605, hace 420 años, muchos años. Lo de que el español aspira siempre a cualquier cargo vitalicio, a poder ser donde se manejan dineros públicos, sigue siendo válido. Y si en vez de “español” dijera “melillense”, ese dicho sería todavía más cierto y extendido, a pesar de que la población de Melilla solo en parte es de ascendencia española. Los verdaderos privilegiados -dice Amando de Miguel- no son los que viven de su trabajo, sino “de la sabia munificente de alguna organización, los que viven de manejar el dinero de los demás, que es como vivir del trabajo de los demás. Aunque con diferentes niveles de calificación moral, el político profesional, el banquero y el terrorista podrían ser la representación más típica de esos que dominan en la opulenta sociedad de consumo; son los verdaderos ‘consumidores’, en el prístino sentido de los ‘agresores’.
Decía el genial Antonio Escohotado: dejar que el otro sea libre es la gran asignatura pendiente de la humanidad. Ser parte del “Rebaño”, sucumbir a la tiranía ideológica, hoy dominante, padecer “el Gobierno de los desprovistos de razón y lógica -la alogocracia, algo que está fuera del pensamiento lógico-, nos lleva a esa oscuridad que se cierne sobre el oeste, donde no somos conscientes de disfrutar la época con más paz, libertad y prosperidad de la historia humana”.
Los verdaderos privilegiados -dice Amando de Miguel- no son los que viven de su trabajo, sino “de la sabia munificente de alguna organización, los que viven de manejar el dinero de los demás, que es como vivir del trabajo de los demás
¿Fiarse de los políticos?
Sánchez, ese horror político, en 2020 colocó como Fiscal General del Estado a Dolores Delgado, su ministra de Justicia, para favorecer a sus socios, y causó estupor. Cuando, a mediados de 2022, Dolores Delgado colocó a su segundo, el fiel y obediente Álvaro García Ortíz, el estupor aumentó. Sánchez declaró, ahora, inocente a “su” fiscal general, pero -como ingeniosamente alguien publicó- fue anulada la sentencia de Pedro Sánchez, que había juzgado y declarado inocente al condenado Álvaro García Ortíz, su ya ex fiscal general del Estado. ¿Quién se puede fiar de Sánchez?
Juan Roig, presidente de Mercadona, una gran empresa española e internacional, acaba de declarar: “habrá un día en que llegará un ministro al que nos creeremos, pero de momento no ha llegado”. No está solo, en ese sentir. Y su frase no es solo aplicable a los ministros, sino, a ojos de los empresarios, a todos los políticos en general. En Melilla nuestros gobernantes no entienden eso -o no quieren entenderlo, y así nos va. El otro día un melillense muy inteligente y con gran éxito empresarial -fuera de Melilla- me dijo que nuestra ciudad “está muerta y enterrada”. No puedo, no quiero creerlo.
Juan Roig, presidente de Mercadona, una gran empresa española e internacional, acaba de declarar: “habrá un día en que llegará un ministro al que nos creeremos, pero de momento no ha llegado”
Tampoco España va bien. Leo a un catalán, Salvador Sostres, que escribe que votar al partido de Estado es lo más parecido que hoy existe a aclamar a Franco en la plaza de Oriente; es la expresión más consumada del ‘pancismo aprovechategui’ español. Y escribe “Todo lo que no existe”: Cataluña tendría que mirarse en Israel y tratar de algo digno (Salvador Sostres, ABC del jueves, 20/11): el partido entre Cataluña y Palestina que se jugó el martes en el Lluís Company’s… Cataluña no existe como nación para tener una selección de fútbol y su equipo es solo un simulacro para hacer folclóricas pantomimas. Palestina no es siquiera una unidad política con derecho a conformar una selección nacional. Lluís Compayns no es un héroe, sino un asesino”.
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