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Historia Opinión

“1921. REGIMIENTO DE CABALLERÍA ALCÁNTARA: CRONOLOGÍA DE LA GESTA”.

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Autor: L. Carlos Domínguez Deprá.(Basado en su libro “La gesta del Alcántara y los valores militares”; inédito, será de descarga gratuita de http://cemixugrmadoc.ugr.es/pages/7-publicaciones/7a-biblioteca-conde-de-tendilla-directorio/condetendilla ).

“XI/XI. LA DEFENSA DE MONTE ARRUIT”.

Sábado 23 de julio de 1921, 16.00 horas. Batel.

Al mando del teniente coronel Primo de Rivera, los jinetes de Alcántara (los restos del grupo II, fundamentalmente), esperan en Batel -a donde han llegado sobre las 16.00 horas del sábado 23 de julio-, la llegada de la fuerza del general Navarro, que progresa a retaguardia, a bastante distancia.

Con ella se distribuyen entre las posiciones de Batel y Tistutin (separadas unos 2 kilómetros), por ser insuficiente el espacio disponible en la primera. Pero debido a la falta de agua en Batel, a los cuatro días el general Navarro decide reunir toda la fuerza en Tistutin; allí cuenta con el depósito de agua del ferrocarril de vía estrecha. Este corto movimiento de la fuerza, desde Batel a Tistutin, se realiza el miércoles 27 de julio de 1921. Es protegido al flanco sur por los jinetes de Alcántara que aún conservan su caballo, mientras al flanco norte lo hace la guarnición del vecino fortín de Usuga, que se incorpora sobre la marcha.

Viernes 29 de julio de 1921. Monte Arruit.

Pero tras un día en Tistutin, el general Navarro recibe el jueves 28 de julio la orden de retirarse con toda la fuerza a Monte Arruit, 15 kilómetros al noreste. Esta nueva retirada, de más de 1.500 hombres (entre ellos, 83 jinetes del Alcántara), se inicia sobre las 03.00 horas del viernes 29 de julio de 1921. Se establece una columna bien protegida, con seguridad a vanguardia, flancos y retaguardia. Los oficiales del Alcántara van en el centro de la columna, con el general Navarro y su cuartel general. También se sitúa allí, en el centro, la tropa del regimiento, que participa en el transporte de heridos (252 hombres, según testigos) y que se efectúa tanto con los caballos que quedan vivos como en camillas.

La marcha discurre con relativa normalidad hasta el amanecer, cuando se encuentran a tan solo un kilómetro de la posición de Monte Arruit; se pretendía precisamente llegar al amanecer para no ser tomados por rebeldes por parte de los defensores de la posición. 

Sin embargo, en ese punto la columna comienza a recibir fuego por los cuatro frentes. Entonces se produce la deserción de los restos de una mía de policía indígena y la guerrilla que protege el flanco derecho lo abandona a la carrera, para acogerse a la posición. Se genera un momento de gran confusión y grueso, flancos y retaguardia se entremezclan, sobreviniendo el pánico y la huida.

Como siempre en los momentos más difíciles, surge nuevamente la figura del teniente coronel Primo de Rivera, que busca un caballo para el general Navarro, al encontrarse éste en una situación muy complicada, con el caballo herido. Tanto el teniente coronel como el teniente Arcos (4º) hacen fuego con carabina para dar ejemplo a la tropa y que no huya, resultando herido en un brazo el teniente. 

Los rebeldes rifeños se les echan encima y rematan a muchos heridos. Capturan también los tres cañones que portaba la columna, plenamente operativos al haberles puesto los cierres momentos antes; cañones que posteriormente serán utilizados para hacer casi 500 disparos contra la posición, mientras dure el asedio.

Finalmente, las fuerzas del general Navarro, muy hostigadas y con muchas bajas, consiguen refugiarse en la posición de Monte Arruit. 

De Batel a Tistutin (1) y de Tistutin a Monte Arruit (2).

Así, en Monte Arruit se reúne la fuerza del general Navarro con los efectivos de la posición. En total, más de 3.000 hombres, muchos de ellos heridos.

Nada más llegar se establece la defensa del perímetro con las fuerzas disponibles, repartiendo sectores entre unidades. Al Alcántara se le asigna la defensa del arco de entrada principal, que carece de puerta, siendo “el punto más vulnerable y peligroso” a juicio de varios testigos. Una ametralladora, protegida por un parapeto de sacos de cebada, es la base de esta defensa. Al igual que en Zeluán, a los jinetes del Alcántara en Monte Arruit se les encomienda la defensa de la puerta principal, lo cual es muestra de la gran confianza que el general Navarro tiene en sus cazadores de Alcántara.

Monte Arruit. Zona de defensa del Alcántara, sobre foto aérea de la época.

Desde el primer día, la posición de Monte Arruit es hostigada por los rebeldes que la rodean (unos 4.000), incluso con fuego de cañón, cuya precisión aumenta progresivamente.

La situación es muy difícil para los más de 3.000 hombres en la posición: disponen de poca munición, carecen de medios de curación para los muchos heridos, solo pueden hacer una comida al día (principalmente de caballo, muerto por las granadas enemigas) y tienen poca agua. Habrá que combatir para hacer la aguada, siendo imposible efectuarla a partir del quinto día de asedio. Desde ese día carecen de suministro regular de agua, en el abrasador verano de 1921.

A pesar de ello, todos los oficiales del Alcántara (el capitán Triana, el teniente Púa, etc.), están constantemente en el parapeto con sus jinetes, animándoles y dándoles ejemplo. Destaca especialmente el teniente coronel Primo de Rivera, considerado por algunos de sus cazadores como “el alma de la defensa”, el jefe en el que tienen puestas sus esperanzas de poder salir con vida de esa apurada situación. 

Pero el 30 de julio el teniente coronel Primo de Rivera es gravemente herido en un brazo por un disparo de cañón. Muere el 4 o 5 de agosto, lo que afecta muy negativamente a la moral de todos los defensores de Monte Arruit.

Finalmente, el martes 9 de agosto, sobre las 13.00 horas, se rinde Monte Arruit. Los rebeldes no respetan los acuerdos de capitulación (tal y como había sucedido antes en Zeluán, el 3 de agosto) y son asesinados alrededor de 3.000 soldados españoles indefensos, al haber entregado ya las armas. Sólo unos pocos sobrevivirán a la matanza.

Comentario final

Finalizo con éste la serie de once artículos dominicales para dar a conocer a los ciudadanos de mi querida Melilla, de modo cronológico, cuál fue la actuación del Regimiento de Caballería Cazadores de Alcántara nº 14 en los trágicos sucesos de Annual del verano de 1921; precisamente este año, en que conmemoramos los 100 años de “La Gesta”. 

Por ella, el regimiento recibió en 2012 la máxima recompensa, la Laureada colectiva, pero no debemos olvidar que realmente fueron los melillenses de esa época convulsa los primeros que dieron la categoría de héroes a los jinetes del Alcántara ya hace cien años, al conocer su actuación mediante el “boca a boca”.

Espero que a los melillenses de hoy estos artículos les hayan servido para conocer más “La gesta”, ya que creo firmemente que “conocer es querer”. Es también mi pequeño homenaje a esos jinetes del Alcántara, cuyo fiel cumplimiento del deber les costó la vida.

L. Carlos Domínguez Deprá. 

Zaragoza, 2021.

Caídos del Regimiento de Cazadores Alcántara nº 14 en 1921. Sala Histórica del Regimiento (Base Alfonso XIII, Melilla).

“Muertos sí, olvidados nunca”.

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1 Comentario

  1. Francisco de Paula 17/08/2021

    Este país nunca debió entregar el mando al General Silvestre. Su inutilidad la pagaron miles de soldados con su vida, y su mala gestión ha quedado a nivel internacional como lo que no se debe hacer en un conflicto bélico. Ser lameculos del Rey no debe de ser lo único que se valore cuando te dan el mando de una tropa. Seguro que en su momento había mejores generales que sabían hacer su trabajo.

    Responder

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