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¿Y ahora qué?

Ante este cúmulo de idas y venidas el Ejecutivo debería de una vez por todas tomar la iniciativa en esta hoja de ruta del movimiento independentista catalán, en lugar de ir a la saga de lo que va marcando un personaje como éste. Llegó uno de los días más esperados de las últimas cuatro décadas ya que la situación creada por el líder independentista Carles Puigdemont es realmente preocupante ya que con independencia de cómo se vaya desarrollando el monumental entuerto, la fisura ciudadana generada en el país y de forma especial en Cataluña, ha adquirido ya tintes muy serios y preocupantes.

En la tarde de ayer y con un considerables retraso sobre la hora anunciada tuvimos la oportunidad de conocer la decisión del político catalán. Y son muchos los que tras escucharle se preguntaban “¿Qué ha dicho?”, aunque también eran muy numerosos los que se planteaban “¿somos o no somos independientes?” Y es que la falta de claridad de su discurso ha sembrado un gran desconcierto entre sus propias filas ya que Puigdemont anunciaba ambiguamente la independencia y además intentaba evitar cualquier consecuencia práctica, jurídica o política. En definitiva, no se atrevía a enfrentarse de cara a las consecuencias que se hubieran derivado de proclamar unilateralmente la independencia y optaba por evitar las repercusiones que le hubiera ocasionado su postura en el ámbito del código penal. En consecuencia, esa declaración de independencia con marcha atrás ha generado la crítica de la CUP que ha calificado su postura como "una traición inadmisible" y ha expresado su rechazo a que la declaración de independencia sea suspendida a la espera de una mediación con un Gobierno español que no quiere que se produzca. Un Ejecutivo que ha considerado "inadmisible" que Puigdemont declare de forma "implícita" la independencia y después la suspenda, tras señalar que no se puede dar validez a la ley del referéndum suspendida por el Tribunal Constitucional, ni tampoco aceptar el supuesto recuento de un referéndum a todas luces fraudulento e ilegal.

Ante este cúmulo de idas y venidas el Ejecutivo debería de una vez por todas tomar la iniciativa en esta hoja de ruta del movimiento independentista catalán, en lugar de ir a la saga de lo que va marcando un personaje como éste. Y son muchas las voces en el seno de los partidos constitucionalistas españoles que siguen reclamando que Rajoy actúe cuantos antes aplicando la legislación con la fuerza que le respalda la Constitución, para de esta forma poner en el lugar que le corresponde a un Puigdemont que continúa aplazando con sus marchas hacia atrás o hacia adelante, según le convenga, para dilatar en el tiempo un enfrentamiento con sus propios socios o con el propio Estado y de esta forma aplazar que le caiga todo el peso de la Ley, aunque todo apunta que, por fin, el Gobierno de Rajoy aprobará esta mañana, en Consejo de Ministros extraordinario, la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española.

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