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Un gran militar y gran persona

La impronta que deja en Melilla Mario Ciércoles, no se limita al ámbito militar sino que se extrapola, debido a su excepcional categoría humana, a todos los aspectos que le circundan como coronel de Infantería y como enamorado de Melilla, de la que destaca la ostentación que hace continuamente de su españolidad y de cariño a las Fuerzas Armadas. Época de relevos en los máximos cargos tanto en la Comandancia General como en la Delegación de Defensa en Melilla. Una despedida más digna que la presidencia del Día de las Fuerzas Armadas, no ha podido tener el general de División Álvaro de la Peña Cuesta, antes de cesar como comandante general de Melilla. Un militar que deja una profunda huella por muchas razones en la ciudad. Su limpio mandato al frente de la Comgemel unido a su afabilidad y su integración en todos los ámbitos y sectores de la sociedad melillense ponen muy alto el listón a su sucesor, el general de División, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, al que deseamos los mayores logros durante su mandato al frente de la Comandancia General de Melilla de la que formó parte al mando de Estado Mayor entre julio de 2008 a noviembre de 2010 y de la que asumirá el mando el próximo viernes.

Ahora y en concreto el próximo día 11 se produce un nuevo cambio. Tras casi nueve años al frente de una recién creada Delegación de Defensa en Mellla y al cumplirse el máximo tiempo de permanencia posible, según la legislación vigente, cesa como delegado de Defensa otro gran militar, Mario Ciércoles Prado. En este caso le sustituirá al frente del organismo, el coronel de Caballería, Óscar Delgado Diestro, al que también damos la bienvenida.

La impronta que deja en Melilla Mario Ciércoles, no se limita al ámbito militar sino que se extrapola, debido a su excepcional categoría humana, a todos los aspectos que le circundan como coronel de Infantería y como enamorado de Melilla, de la que resalta la ostentación que hace continuamente de su españolidad y de cariño a las Fuerzas Armadas. Y si detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, en el caso de Mario la regla no deja de ser más real, como ratificarán todos aquellos que hayan tenido la suerte de conocer a Conchita. Un matrimonio que irradia ese tipo de clase basada precisamente en la sencillez.

El militar, ha trabajado con ahínco en la difusión de la cultura de Defensa, en la relación con las autoridades civiles y en la gestión del patrimonio de los inmuebles del Ministerio en Melilla. Pero al margen de estos cometidos el coronel Ciércoles se ha entregado en cuerpo y alma a sus reservistas voluntarios de los que se siente realmente orgulloso. Un sentimiento recíproco que recibe en forma de cariño y agradecimiento por parte del colectivo, este madrileño de nacimiento y riojano y melillense de adopción que se ha imbuido de nuestra idiosincrasia con su presencia constante en acontecimientos culturales, deportivos y sociales.

Todavía no se ha marchado y ya estamos deseando volver a ver a Mario Ciércoles, con su nieto sobre sus hombros, mostrándole los rincones de esta bonita ciudad.

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