Si han pasado 4 meses y no se ha puesto ni un solo módulo en el Patio del Cura, la pregunta que todos nos hacemos es por qué no se ha recurrido a la tramitación de emergencia que sí ha servido para dar respuesta rápida a otras necesidades que han surgido en Melilla durante la pandemia La primera vez que los melillenses oyeron hablar del hospital de campaña en el Patio del Cura fue aquí, en las páginas de MELILLA HOY, el 14 de octubre del año pasado. Entonces, Melilla empezaba a sufrir los efectos de la segunda ola de la pandemia con 626 casos activos y un resultado de cuatro fallecidos y 1.447 casos positivos de coronavirus hasta ese momento.
Ayer, después de casi cuatro meses, 4.815 contagios y 45 fallecidos, y con más de mil casos de coronavirus activos, nos enteramos por Gloria Rojas que el hospital de campaña aún ni siquiera ha empezado a instalarse. ¿Por qué no se hizo cuando se anunció en octubre? “Todo esto lleva una serie de gestiones. Qué más nos gustaría decirlo y hacerlo al día siguiente. Pero lleva una serie de gestiones como cesiones del terreno, adecuaciones del terreno, pedir los proyectos a empresas… Qué más nos hubiera gustado a todos, a mí la primera, que se hubiera empezado ya, o sea, que estuviera terminado ya, pero bueno, las cosas van bien”, fue la respuesta que dio la vicepresidenta primera del Gobierno de Melilla y coordinadora de la gestión contra el COVID.
Que cada uno saque sus propias conclusiones, pero queda patente, desde luego, que la administración sigue siendo lenta incluso cuando hay una pandemia que amenaza la salud y la vida de la gente. Un lujo demasiado caro el que se están permitiendo los responsables políticos en cuyas manos están los cargos públicos de Melilla, y para el que esta vez no pueden escudarse en herencias recibidas, como suele ocurrir cada vez que hay un problema en esta ciudad.
Si han pasado 4 meses y no se ha puesto ni un solo módulo en el Patio del Cura, la pregunta que todos nos hacemos es por qué no se ha recurrido a la tramitación de emergencia que sí ha servido para dar respuesta rápida a otras necesidades que han surgido en Melilla durante la pandemia, como la adecuación de la plaza de toros para dar cobijo a personas atrapadas por el cierre fronterizo, la creación de un nuevo centro de menores en Rostrogordo, la instalación de una casa COVID en la Ciudad del Fútbol o la apertura de un nuevo laboratorio para pruebas diagnósticas, por ejemplo.
“Se hace todo lo que está en nuestra mano”, se excusó Rojas. Desde luego, si esto es todo lo que nuestros gobernantes pueden hacer, después de casi un año de pandemia y tres olas gigantescas que se están pudiendo salvar no por el trabajo que están haciendo los políticos, sino por la entrega de nuestros profesionales sanitarios, entonces lo mejor es que vayan desalojando sus despachos y dejen pasar a otros mejor preparados y con más ganas de trabajar.
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