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Navidad, Navidad, agridulce Navidad

El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de literatura en 1998, publicó el año 1995 una de sus obras más conocidas: “Ensayo sobre la ceguera”. En el momento de la publicación de la obra, nadie se podía imaginar que una pandemia mundial volvería (como la peste, en la Edad Media) a azotar al mundo y que habría más de un millón y medio de muertos (por desgracia, pese a la cercanía de las vacunas, muchos miles de personas se sumarán a esta penosa cifra). En la citada obra, que el propio Saramago definía como: “la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”, el escritor nos asoma a los límites de nuestra conciencia través de seis personajes anónimos dirigidos por una heroína (la mujer del médico), que han de hacer frente a una pandemia que se extiende por todo el mundo: la ceguera blanca. El origen repentino e inexplicable y la naturaleza de la ceguera causan un pánico generalizado, y el orden social se desintegra rápidamente a medida que el gobierno intenta contener el contagio aparente y mantener el orden a través de medidas cada vez más represivas e ineptas.
¿No les recuerda a nuestra actual situación con el coronavirus y con nuestro gobierno social-comunista encantado de conocerse?. Parece una novela premonitoria de la situación actual y, por desgracia, nuestro penoso gobierno actual calca las medidas que han sido, son y, probablemente, serán aún más represivas e ineptas. Algunos ejemplos: 1) tardan meses en poner controles en puertos y aeropuertos y, de repente, en el momento más inoportuno por la fiestas navideñas, se les ocurre exigir los test PCR (de altísimo coste) para dar el toque de gracia al sector de la hostelería y el turismo; 2) No se hacen test masivos a la población: 3) las vacunas no se sabe cómo, quién ni dónde se pondrán….

Sí, esta vez no será una dulce Navidad; más bien será amarga o agridulce porque no podremos estar con todos nuestros seres queridos, con los que solíamos celebrar estas fiestas, y, lo que es peor, las perspectivas sanitarias (difícilmente se volverá a una vida “normal” antes de mediados del año 2021) , económicas (España va a establecer el record de paro, para muchos años, de la Unión Europea) y políticas (un país gobernado por los que lo quieren romper: podemitas, nacionalistas, pro-etarras y mentirosos varios) no nos dejarán disfrutar pensando lo que nos espera.

Lunes a sábado:

En Melilla, si te alejas un poco y echas un vistazo con un poco de perspectiva, te das cuenta de que, como pasa con algunas series de televisión de las que te puedes perder varios capítulos sin perder el hilo, pasan las semanas y siempre es lo mismo: los que no gobiernan lo critican todo (cuando, en muchos casos, ellos actuaron igual o peor) y los que gobiernan, o no explican nada (como nuestra Delegada del Gobierno) o utilizan el “y tú más” para justificar errores y/o inacciones.

Por cierto, lo de abrir el Parque Hernández es una ocurrencia innecesaria que no aporta nada (y supondrá, seguro, un coste alto) y que parece una cortina de humo para decir “estoy haciendo algo”.

El viernes publicó Melilla Hoy el texto íntegro de la carta que 73 ex mandos del Ejército de Tierra han enviado a nuestro Rey, Felipe VI. La carta, firmada por 7 generales y 66 coroneles retirados (entre los que se encuentra el que fuera Comandante General de Melilla, el general de división Francisco Fernández Sánchez, cesado en su momento como Comandante General de nuestra ciudad –año 2006- en circunstancias muy discutidas y discutibles), ha causado mucho malestar en el gobierno social-podemita y también ha sido criticada por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Leyendo la carta, con la que estoy (y creo que una gran mayoría de españoles también) totalmente de acuerdo, no veo nada reprobable. La maquinaria Goebeliana de “el coletas” se ha puesto rápidamente en marcha con el rollo de siempre: “Franco”, “fascistas”, etc…, pero yo lo único que veo es personas preocupadas por nuestro futuro. A nuestro “querido” vicepresidente, que tanto defendía la libertad de expresión y los scratchers a políticos del PP cuando no estaba en al gobierno, ahora le molesta la crítica y la libertad para opinar….

Es una pena que todos los cuerpos militares (esto no se aplica a los ex), que tienen sus ideas como todos, no puedan expresar sus opiniones. Una cosa lógica es la obediencia debida en el ejercicio de sus funciones y otra es la opinión personal de cada uno.

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Navidad, Navidad, agridulce Navidad

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