La propuesta de una conexión aérea entre Melilla y Ceuta se discute en la carta del editor.
Carta del Editor MH, 11/1/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Conexión directa aérea entre Melilla y Ceuta: una gran idea. Con esta petición, “una ciudadana ceutí residente en Melilla pretende abrir un debate público y animar tanto a la empresa -Hélity- como a las administraciones competentes a estudiar seriamente una solución largamente demandada por la ciudadanía de ambas ciudades autónomas” (MELILLA HOY, el miércoles pasado). Una conexión aérea Ceuta-Melilla no solo es una gran idea turística, es también política y, en el buen sentido de la palabra, social (no woke, ni sanchista).
Una conexión aérea Ceuta-Melilla no solo es una gran idea turística, es también política y, en el buen sentido de la palabra, social (no woke, ni sanchista)
Hoy se cumplirán 91 días desde que empezamos a denunciar, en la portada de nuestro periódico, que Melilla, como Ceuta, siguen sin ser Comunidad Autónoma. La respuesta de la Asamblea de Melilla, la que debería haber dado -hace ya muchos años- el primer paso para llegar a la autonomía, ha sido nula; ni un solo paso en esa dirección de que Melilla y Ceuta sean la 18ª Autonomía de España, que se puedan gobernar como el resto de España, con Sanidad y Educación manejada desde dentro, no desde estamentos semifantasmales y lejanos, dejando claro que Melilla y Ceuta son parte de España, aunque la monarquía marroquí lo niegue y el actual gobierno español lo permita.
Ser una autonomía, en vez de un ayuntamiento llamado de otra manera, es un objetivo primordial y fundamental, casi vital, para las dos ciudades españolas del continente africano. Una conexión aérea Melilla-Ceuta, y viceversa, sería un paso muy importante para acercarnos a ese objetivo autónomo. El PP de Melilla -como el del resto de España- debería salir de su zona de confort, debería de crear menos empleo público, reducir burocracia, liberar la economía local, que Melilla deje de ser lo que es, y así nos va, una ciudad con un gobierno conservador que practica políticas de izquierda comunista y que demuestra una aversión casi patológica al cambio.
El PP de Melilla -como el del resto de España- debería salir de su zona de confort, debería de crear menos empleo público, reducir burocracia, liberar la economía local
Sirva como ejemplo de aversión al cambio y sumisión al jefe, la obsesión, seguida por el Gobierno local, de Juan José Imbroda de acercarnos más y más a Málaga y a la Universidad pública de Granada, herencia histórica (aversión al cambio) en claro contraste con su falta de sintonía con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, acuerdos de cambio y futuro diferente.
El comunismo, disfrazado de derechismo, se va imponiendo en España, Melilla (mayoría absoluta del PP) incluida. Lo demuestra el crecimiento desbocado de un sector público que en los últimos años ha pasado a ser el primer empleador de España, por encima del turismo, el comercio o la construcción…Más empleo, con cargo a la Administración. Más nóminas y más impuestos -sin mejora perceptible de los servicios públicos (Editorial del ABC, 6/1/2026). Merma de productividad y acumulación vertiginosa de deuda pública.
Votar y cambiar. El comunismo ni es inevitable ni su llegada supondría la emancipación de los individuos, sino su completa anulación
Concluye el gran economista que es Juan Ramón Rallo, en su libro ‘Anti-Marx, Tomo I, Introducción a Marx’: A pesar de la formidable coherencia interna del análisis filosófico y económico de Marx, el suyo es un análisis incorrecto en prácticamente todos los puntos: ni el precio de equilibrio de las mercancías depende de su valor, ni la única forma de revalorizar el capital es explotar al trabajador, ni el capitalismo está abocado al colapso por un inexorable declive de la tasa general de ganancia, ni el comunismo necesariamente habrá de reemplazar ni mucho menos superar al capitalismo.
En el Tomo II, Rallo expone exhaustivamente los errores que cometió Marx en su análisis del capitalismo y concluye que “el comunismo ni es inevitable ni su llegada supondría la emancipación de los individuos, sino, más bien, su completa anulación”.
Los españoles demuestran mayoritariamente que Rallo tiene razón. En enero, el Barómetro de intención de voto, de Sigma Dos para El Mundo, publicado el miércoles pasado, predice que el PP ganará las elecciones, pasando de los 137 escaños de las elecciones de julio de 2023, a 141 escaños -una subida muy pequeña- según la previsión de enero de 2026, mientras que el PSOE pasaría de los 121 escaños que obtuvo en 2023, a 107 ahora -un descenso muy grande. Además, Vox subiría mucho, de 33 a 58 escaños. Conclusión: el comunismo, la falta de libertad, no es inevitable, es una catástrofe, que se puede evitar votando democráticamente, sin flaquear ni dejarse llevar por el desánimo.
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Melilla y Ceuta conectadas
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