Categorías: Editorial

Melilla recupera de forma parcial su vida social pero para continuar es imprescindible no bajar la guardia

Muchos melillenses han coincidido que los 35 días del cierre total de la hostelería supuso en la práctica un confinamiento encubierto porque subrayan que en nuestra ciudad la tradición de salir a tomar algo a las cafeterías, bares o locales de copas y a comer en sus restaurantes y demás establecimientos del ramo es una de las pocas distracciones existentes aquí.
Sin hostelería y con toque de queda a las diez de la noche, ya poco margen quedaba, salvo ir de compras, dar una vuelta por la ciudad, a pie o en coche, practicar ejercicio físico o simplemente quedarse en casa a disfrutar de la lectura y, en la mayoría de los casos, de los medios tecnológicos, incluida la televisión.

Ha sido más de un mes de otro tipo de confinamiento, distintos al que vivimos durante la primera ola del coronavirus, desde que la pandemia comenzó en marzo.

Ayer lunes, con el inicio de la desescalada en la hostelería melillense, muchos volvieron a respirar aliviados: ese primer café en la terraza de su local preferido, esa primera consumición en su bar de siempre o ese menú en su restaurante supo a gloria.

Es cierto que de momento la reapertura se ha hecho con muchas restricciones, como la de prohibir la barra o la limitación de mesas y personas que pueden estar en cada una de ellas, y con un horario reducido, hasta las ocho de la tarde, pero algo es algo porque no solo los clientes respiraron; lo hicieron, sobre todo, los hosteleros, que pudieron abrir al fin sus persianas después de 35 días largas jornadas de cierre y un calendario de movilizaciones que les hizo luchar por sus negocios, para exigir unas ayudas que aseguran que ni llegan lo rápido que tienen que hacerlo ni en las cuantías prometidas.

Saben que aún les queda mucho camino por recorrer y seguramente el próximo lunes la Ciudad Autónoma permitirá también consumir en interior, con restricciones igualmente, pero para seguir recuperando la normalidad perdida por el maldito virus debemos ser todos responsables porque, como recuerdan las campañas de concienciación: “Vivimos con el virus: no bajes la guardia”.

De nosotros depende que sigamos dando pasos hacia la vida que teníamos antes de la crisis sanitaria ahora que, además, se vislumbra el inicio de la vacunación contra el Covid-19, que fija su comienzo para enero de 2021. Todos deseamos que esta pesadilla acabe cuanto antes pero mientras ese momento llega no olvidemos a los cerca de 4.000 contagiados que se han registrado en la ciudad y sobre todo a las 37 víctimas que ha dejado esta enfermedad hasta ahora. Recuerda: “Frenar el virus está en tus manos”.

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