Melilla, al igual que el resto del país, ha expresado su solidaridad y apoyo a las víctimas del atentado terrorista sufrido por Cataluña Melilla, al igual que el resto del país, ha expresado su solidaridad y apoyo a las víctimas del atentado terrorista sufrido por Cataluña, especialmente Barcelona, durante la jornada del jueves, que dejaron un total de 14 muertes y más de cien heridos. Asimismo, ha mostrado su total rechazo y condena a estos atentados por el conjunto de los melillenses, de todas las religiones, que cada vez que ocurren hechos de este tipo, parece como si tuvieran la obligación de replicar.
La gravedad es mayor porque entre los detenidos se encuentra un joven de Melilla de Mohamed Houli Chemlal, de 21 años. Es amigo de Moussa Oukabir, de 17 años de edad y presunto autor material de la masacre, que habría robado la documentación de su hermano mayor para poder alquilar a su nombre las furgonetas que provocaron las muertes en las Ramblas, antes de ser abatido en Cambrills.
Es triste que por unos asesinos de tan corta edad, atrapados por el fanatismo y la sinrazón, España haya vuelto a ser golpeada por el horror. La sinrazón llegó el jueves a las Ramblas de Barcelona a bordo de una furgoneta blanca, en la que viajaban unos asesinos, para dejar un dolor y un sufrimiento que nunca podrán ser justificados. La bandera tras la que se esconden quienes perpetran actos como el que ese día sacudió a toda España no es más que la de la cobardía, la barbarie y la falta de humanidad. No puede llamarse más que asesino a quien arremete contra los más débiles inventando motivos para hacerlo que poco tienen que ver con la realidad. La realidad de una convivencia en la que, día a día, se trabaja para lograr un mundo mejor que se ve empañado por terroristas que quieren instaurar el imperio del terror para someter al prójimo.
Ante esto, sólo cabe una respuesta unánime, tajante, y sin dobleces, que exprese que ningún acto de terror puede cercenar la libertad. Barcelona llora a sus víctimas, España llora a sus víctimas. Pero las lágrimas no pueden empañar la visión de un futuro en el que se logre vencer al terror. Y para lograr ese futuro es importante que estos actos terroristas perpetrados por seguidores del Daesh no lleven a demonizar a una parte de la población que, además de no tener nada que ver con esta ideología, condena enérgicamente lo sucedido.
En esta contienda contra el terror no hay bandos separados por religiones, sino el lado que se encuentra afianzado en el sentido común y el que no. Ahora es momento de condenar, de llorar, de expresar el hondo dolor que un atentado causa por que entre los muchos sentimientos que genera está la impotencia, el desconcierto, la rabia… pero también es momento de mirar al frente y de redoblar los esfuerzos para lograr que el Daesh se convierta en una pesadilla dejada atrás.
Hay que hacerlo por lograr un futuro mejor, pero también por honrar la memoria de unas víctimas que nunca se podrán olvidar.
Las concentraciones que se realizaron ayer en nuestra ciudad demuestran que Melilla está con Barcelona y que su dolor es nuestro dolor.
La unidad sin fisuras es clave para poder vencer al terrorismo porque, una cosa está clara, no van a doblegar a este país quienes actúan contra una forma de vida que es distinta a la suya. Podrán golpear fuerte, pero jamás vencer a la civilización y a la democracia.
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Melilla con Barcelona
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