Por Diego Portillo
Pixar vuelve a sorprendernos con ‘Luca’, una historia sencilla pero tremendamente disfrutable que trata muchos de los temas casi siempre presentes en la obra del estudio del flexo. Lo primero que cabe resaltar es que es preferible acercarse a esta historia conociendo lo mínimo posible sobre su argumento para dejarnos sorprender durante el desarrollo de los acontecimientos y poder disfrutar al máximo el filme.
Como novedad, la localización en que se encuadra la historia da un aire fresco a las aventuras de los protagonistas, con un pueblecito de la Riviera italiana que, si bien no se le saca tanto partido como podría haber sido posible, tiene una enorme presencia en la historia y consigue ser un escenario muy atractivo y diferente a lo que Pixar nos tiene acostumbrados en anteriores filmes.
La animación, como no podía ser de otra manera, tiene una calidad exquisita, prestando especial atención al agua y a la interacción de los personajes con ésta, pues es parte vertebral de la trama. El director realiza un uso de la cámara en ocasiones inusual, logrando planos de enorme impacto como solo podría lograr en un filme de animación, con posiciones y movimientos de cámara imposibles en la realidad pero que funcionan muy bien en el filme que nos ocupa.
Como suele ser habitual en las obras de Pixar, lo más reseñable son los temas tratados, los cuales se articulan alrededor de una historia fantástica pero sencilla y entrañable. Están presentes temas como la emancipación, el valor de la familia, la importancia de la amistad, el paso a la madurez, el rechazo a lo diferente, la persecución de los sueños, el miedo a lo desconocido… Sin embargo, por mencionar un problema del filme es que se podría haber conseguido mayor profundidad en el tratamiento de estos temas, pues aparecen tantos que al final no dejamos de tener la sensación de que no hay ninguno tratado con el suficiente calado y dedicación. Ahora bien, también es cierto que no es algo que sea un gran lastre para el filme, pues su tono amable y ligero permite que veamos esta falta de profundidad como un problema menor que no resta interés a la trama, pues la película es consciente en todo momento de su ligereza y consigue que dicha vivacidad se convierta en una gran virtud en vez de en el lastre que podría haber sido en otra obra de similares características que se hubiese tomado demasiado en serio a sí misma.
El humor es otra de sus grandes bazas, jugando con el humor físico que tan bien ha funcionado al estudio del flexo y que en este filme que nos ocupa tiene momentos realmente divertidos por la sucesión de situaciones y la encadenación de acontecimientos, a lo que acompaña un uso de la cámara y una animación exquisitas, especialmente reseñables en los momentos de mayor acción y desenfreno.
En definitiva, estamos ante una historia entrañable y familiar, enormemente disfrutable y que introduce multitud de temas de manera amena y divertida para los más pequeños, siendo también muy indicada para los más mayores de la casa que serán capaces de extraer una mayor carga dramática e incluso, rememorar alguna historia de verano pasada.
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