Estudio revela efectos de parabenos en el desarrollo cognitivo infantil.
Los parabenos llevan décadas utilizándose como conservantes en numerosos productos de uso cotidiano. Ahora, un estudio del grupo de investigación ExpoDiet de la Universidad de Granada, con más de 30 años de trayectoria en el análisis de alteradores endocrinos, ha examinado de forma pionera la exposición a estas sustancias y su posible relación con aspectos cognitivos y conductuales en niños de Granada.
Según la investigación, una mayor exposición a determinados parabenos podría asociarse con un peor rendimiento en razonamiento fluido, comprensión verbal y coeficiente intelectual. En el caso de los niños varones, también se apunta una posible relación con conductas más agresivas.
El trabajo analizó la concentración de distintos parabenos en muestras de cabello, un biomarcador útil para medir la exposición prolongada en el tiempo, y la comparó con pruebas cognitivas como la WISC-V y de comportamiento como la BASC-3. Los resultados indican que quienes presentan mayores niveles de compuestos como el metilparabeno (MetPB) y el etilparabeno (EthPB) obtienen peores puntuaciones en algunos ámbitos cognitivos y conductuales.
Patricia González Palacios, investigadora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UGR, subraya, no obstante, que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación causal directa.
En paralelo, la etiqueta «sin parabenos» se ha convertido en un reclamo habitual en productos cosméticos, aprovechando la percepción de que estas sustancias pueden resultar perjudiciales.
Los parabenos se utilizan para impedir el crecimiento de microorganismos en cosméticos, fármacos y alimentos. Gracias a su acción conservante, productos como cremas, champús o maquillajes pueden mantenerse estables y seguros durante largos periodos de tiempo.
Aunque son eficaces y económicos, desde hace años despiertan el interés de la comunidad científica porque algunos de ellos podrían actuar como alteradores endocrinos, es decir, sustancias capaces de interferir en el sistema hormonal. Por este motivo, varios han sido prohibidos en la Unión Europea, mientras que otros siguen autorizados dentro de límites estrictamente regulados.
La investigadora insiste en que estudiar sus posibles efectos sobre la salud, ya sean reproductivos, metabólicos o cognitivos, no implica que su uso habitual suponga necesariamente un riesgo directo. El objetivo, señala, es comprender mejor cómo se comportan en el organismo y avanzar hacia políticas preventivas basadas en la evidencia.
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