Un homenaje a Justo Sancho-Miñano, figura clave en Melilla.
Carta del Editor.MH, 10/6/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
El grandísimo Justo Sancho-Miñano -padre del actual presidente del Colegio de Médicos de Melilla, del mismo apellido, con la misma profesión y con el mismo nombre- murió a las doce y cuarto de la mañana del 29 de junio de 1987, en Granada.
Nuestro periódico le despidió con las siguientes palabras : “De Justo Sancho Miñano merecen destacarse muchas cosas. Entre ellas, su amor a la medicina, su enorme profesionalidad, su sapiencia, su cultura y su magnífico sentido del humor. Fue concejal en la anterior Corporación, uno de los fundadores del Partido Socialista de Melilla, Secretario General de esa formación política en el 78-79. En su etapa como concejal desempeñó el puesto de teniente de alcalde y portavoz del grupo municipal socialista, para regocijo de periodistas e interesados en los temas municipales, que disfrutaban con el hablar preciso, culto y pausado de tan singular orador. Justo Sancho Miñano creó su popularidad atendiendo a innumerables mujeres y trayendo al mundo a innumerables melillenses. Sus cualidades le sirvieron para ganarse el cariño de compañeros, pacientes y ciudadanos anónimos”.
Si mi admirado amigo Justo Sancho-Miñano se hubiera mantenido como secretario general del PSOE de Melilla no habría pasado lo que ocurrió con los sectarios Julio Bassets y Gonzalo Hernández al mando del socialismo local
Justo fue un gran hombre, en todos los sentidos. Su pérdida fue terrible para todos los que, como yo, le queríamos y le admirábamos. En mi caso se dio la tristérrima circunstancia de que habíamos quedado, la semana anterior, a cenar, en mi casa. Un día antes de la cita me llamaron y me dijeron que Justo no estaba bien y no podríamos cenar juntos.
Estoy absolutamente seguro de que si mi admirado amigo Justo Sancho-Miñano se hubiera mantenido como secretario general del PSOE de Melilla no habría pasado lo que ocurrió con los sectarios Julio Bassets y Gonzalo Hernández al mando del socialismo local, hasta desembocar en la catástrofe actual del PSOE melillense, con Sabrina Moh al mando. Para los que queríamos a Justo, su muerte fue un inmenso dolor y una catástrofe humana. Para el PSOE melillense y para Melilla en su conjunto, una catástrofe política que parecía imposible superar, pero Sánchez, Zapatero y las Sabrinas Moh de turno lo han conseguido: peor, imposible.
Zapatero y Sánchez: el retorno a las dos Españas
En MELILLA HOY nos sentimos enormemente orgullosos de los colaboradores que nos honran con su participación El gran -calificativo que ya he empleado en más de una ocasión- colaborador Gonzalo Fernández escribió hace un par de domingos sobre “La oficina del señor Zapatero”. El miércoles yo había comentado un artículo de Salvador Sostres, “Frentismo zapaterista”, sobre el mismo tema de la desgraciada herencia de Zapatero. Hoy, ahora, resumo lo que Gonzalo Fernández publicó hace unas semanas y repito mis elogios a su importante contenido.
Zapatero es el hombre que volvió a abrir las heridas de la Guerra Civil. La Transición española tuvo muchos defectos, pero logró algo muy importante: dejar atrás la división de la Guerra Civil. Durante décadas, España intentó construir una convivencia basada en la reconciliación y no en el enfrentamiento entre vencedores y vencidos. Ese equilibrio empezó a romperse con Zapatero.
El corazón español melillense se habrá muerto antes… si seguimos sin Autonomía
La Ley de Memoria Histórica no fue solo una medida simbólica. Para muchos españoles supuso reabrir un conflicto que la sociedad había conseguido superar poco a poco. La Guerra Civil volvió a utilizarse como arma política. El debate público regresó a la lógica de las dos Españas: buenos y malos, demócratas y franquistas, pueblo y enemigos del pueblo.
Zapatero entendió que gran parte de la izquierda podía recuperar fuerza política apelando al pasado y a la memoria emocional. La historia dejó de ser un asunto académico para convertirse en una herramienta de movilización política.
El daño institucional que produjo ese cambio puede ser mucho más profundo que cualquier posible caso de corrupción económica. Una historia siempre sesgada, totalmente falsa en ocasiones, resucitó el terrible espectro de las dos Españas.
El verdadero legado, de Zapatero.
Muchos intentan reducir el caso Zapatero a una posible trama de comisiones. Pero el verdadero debate va mucho más allá. Su nefasto legado político está en haber reabierto en España viejas divisiones históricas que la Transición había intentado cerrar. Está en haber convertido la memoria histórica en un instrumento de confrontación política. Y también en haber acercado parte de la izquierda española a modelos de polarización inspirados en el populismo bolivariano latinoamericano.
La justicia dirá si existieron delitos económicos. Pero incluso aunque nunca hubiera condena penal, es muy grave el daño político e institucional causado durante estos años. Porque una democracia puede sobrevivir a un escándalo económico. Lo que resulta mucho más difícil es sobrevivir a la destrucción lenta del consenso nacional y a la reapertura permanente de conflictos que parecían ya superados.
A estos párrafos de Gonzalo Fernández me permito añadir -en mi constante intención de hablar de Melilla y conectando con lo que párrafos arriba comento sobre nuestra inexistente Autonomía- que la reapertura permanente de conflictos, auspiciada por Zapatero y mantenida por Pedro Sánchez, causa un daño -no ser como el resto de España- que puede ser mortal para nuestra ciudad (y para Ceuta). El retorno a las dos Españas nos helará el corazón, dijo Antonio Machado, en su ‘Campos de Castilla’. El corazón español melillense se habrá muerto antes… si seguimos sin Autonomía.
Lo mejor del Madrid esta temporada: que el Papa, León XIV, es madridista
Cambiar…con Florentino presidiendo menos
Ya terminó lo de la, desigual, batalla por la presidencia del Real Madrid. Que Florentino Pérez iba a ganar estaba claro; por cuánto, no se sabía. Ahora ya se sabe: la tercera parte de los madridistas que pueden votar en una elecciones presidenciales lo ha hecho a favor del contrincante de Florentino, el hasta hace unos días desconocido Enrique Riquelme, 32 años más joven que el vencedor electoral (dicho sea como dato estadístico, sin juicio valorativo alguno).
Como es habitual en cualquier proceso electoral, los dos contendientes y contrincantes han declarado que han ganado. Uno, Florentino, porque sigue siendo presidente. El otro, Enrique, porque ahora representa a un tercio de los madridistas que votan y porque esto “no ha hecho más que empezar”.
Menos mal, porque si los resultados futbolísticos y baloncestísticos del Madrid de la próxima temporada son parecidos a los de la que acaba de terminar… más vale hacerse seguidor del fútbol y el baloncesto melillense, que ya no pueden ir a peor. Lo mejor del Madrid esta temporada: que el Papa, León XIV, es madridista.
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