Comenzaba la Semana Santa. La Pollinica seguía representando la procesión de color, de la esperanza y de la expresión más popular y festiva de la Semana Grande junto a la celebración del Domingo de Resurrección. Un año más, desde que iniciara en el 1991 su nuevo recorrido por el Parque Hernández, el paso de Jesús sobre el Pollino, se convertía en la auténtica procesión de las palmas bendecidas, con su grupo de manolas, las autoridades iniciando el paso procesional, y los gastadores, banda de música y caballeros legionarios, acompañando la estación semanasantera más reluciente y singular de la Semana Santa melillense.
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