Melilla tiene muchos problemas, de estructura política, económica y social, que son generales y compartidas con el resto de España. Pero Melilla y Ceuta tienen además un doble problema propio: el primero, no estar incluidas en ninguna de las 17 Autonomías de España, ni tener Autonomía propia; el segundo, padecer como vecino territorial a un país, Marruecos, que actúa permanentemente como enemigo de las dos ciudades españolas del Norte de África.
Con esa etérea e indefinida categoría de “Ciudad Autónoma” que Melilla y Ceuta tienen, o padecen, entra en juego lo que Fernando Palomero escribió ayer en el diario El Mundo, con un título muy expresivo y, para melillenses y ceutíes, temible: “Y ahora, Ceuta y Melilla”. En el artículo se resalta que el artículo 94.1.c de nuestra Constitución contempla que una mayoría simple en la Cortes (solo 176 diputados) puede aprobar la cesión de una parte del país a otro Estado y recuerda Fernando Palomero que Juan Carlos I “mientras Franco agonizaba y él ocupaba la jefatura interina del Estado, había claudicado ya ante el chantaje de la Marcha Verde en noviembre de 1975… y para no molestar a la despótica monarquía marroquí, en la Constitución no se especificó que Ceuta y Melilla ni son enclaves, ni son colonias, sino ciudades irrenunciablemente españolas”. Dos ciudades españolas que después no se incluyeron en ninguna de las 17 Autonomías, ni fueron dotadas de una Autonomía, propia o compartida por las dos ciudades.
Sobre lo que acaba de ocurrir con el ex Sahara español añade Palomero que “nuestro país fue incapaz de defender su territorio, y, por una secular y acomplejada debilidad, el Sahara es ya de Marruecos, con el silencio cómplice de un Gobierno que también ha renunciado a Gibraltar y que calla ante la implacable asfixia económica de Marruecos a Ceuta y Melilla; su abandono, dirán, no es anticonstitucional”, según el antes mencionado artículo 94.1 de nuestra vigente Constitución de 1978.
La amenaza del “y ahora, Ceuta y Melilla” ya se ha materializado: el Gobierno marroquí ya ha declarado que las dos ciudades son marroquíes, las fronteras permanecen cerradas, la presión continúa, como ocurre siempre que la monarquía marroquí detecta debilidades en el Gobierno español, debilidades para la integridad del territorio español que ahora, con el Gobierno socialcomunista que padecemos, son evidentes. ¿Debemos rendirnos los melillenses y ceutíes? No. Deberíamos cambiar de actitud, debemos presionar más, interna y externamente, económica y políticamente. Debemos cambiar el horrendo “Y ahora, Ceuta y Melilla” por “ahora, ni Ceuta, ni Melilla”.
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Ahora, ni Ceuta, ni Melilla
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