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Economía Opinión

¿Son las multinacionales máquinas de explotación?

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En cuanto a la idea de la explotación de los países del tercer mundo, esta implicaría que los trabajadores que exportan sus productos al resto del mundo (aprovechando su ventaja al poder producir con menores costes), están siendo esclavizados y forzados a trabajar, algo que solo un socialista nacionalista podría defender, ya que atenta precisamente contra el libre comercio y la libertad individual.

Si, por otro lado, nos referimos a las empresas extranjeras que invierten en los países tercermundistas y después exportan su producción al resto del mundo habrá que detenerse un poco más. Muchos argumentan que estas empresas lo que hacen es aprovecharse de la pobreza de los países en vías de desarrollo para pagar “salarios de miseria” y así ser más competitivos.

Para responder a esta cuestión hace falta dejar claro, primero que los trabajadores de estos países que deciden trabajar para la empresa extranjera lo hacen voluntariamente, es decir, prefieren trabajar en esas condiciones marcadas por la empresa antes que continuar en su situación actual (que desconocemos).

“El doble que el salario local”

En cuanto a los ‘salarios de miseria’, las empresas multinacionales suelen pagar salarios altos en comparación con el salario medio. Así, por ejemplo, “Ed M. Graham del Institute for International Economics” encontró que las fábricas asociadas a las corporaciones multinacionales estadounidenses pagan, en promedio, el doble que el salario local en el mundo en desarrollo (Balko, 2004).

En cuanto a la opinión de la población con respecto a las multinacionales, en el 2003 el Pew Center for People and the Press encuestó a 38.000 personas en 44 naciones, abarcando cada región en el planeta. “Cuando se les preguntó acerca de su percepción sobre las corporaciones multinacionales, en nueve de los diez países africanos estudiados, por lo menos un 70% de los encuestados respondieron “bien” o “muy bien”. El décimo, Angola, tuvo un 69%. En seis de los ocho países latinoamericanos estudiados, por lo menos un 60% de los encuestados respondieron “bien” o “muy bien”. En 6 de los 8 países asiáticos estudiados, la mayoría de los encuestados tenia una visión favorable de las multinacionales.” (Balko, 2004).

La productividad es clave

Los salarios dependen de la productividad marginal del trabajador y de la productividad media de la economía. No se puede intentar extrapolar los salarios de países como Estados Unidos, donde la productividad media de la economía es de las más altas del mundo, a países como Bangladesh, donde la productividad es mucho menor.

Los salarios no dependen de los deseos de los burócratas, ni de los deseos de las sociedades occidentales. Dependen de la productividad, y mientras no se permita que los países en vías de desarrollo reciban inversión extranjera y vendan sus productos al resto de países (mediante políticas anti-comercio), estos no van a poder aprovecharse del ahorro del mundo capitalista y crecer.

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