Carta del Editor.MH, 29/4/ 2026

Enrique Bohórquez López-Dóriga

 

Si se fijan en la parte superior izquierda de nuestra portada de hoy, comprobarán que se cumplen 17.111 + ¡192 días! – momento en el que yo, en una de mis Cartas del Editor y con motivo de la celebración del Día de la Hispanidad del año 2025, reclamé que, en aplicación de la Disposición Transitoria V de nuestra Constitución (CE), Melilla se convirtiera en Comunidad Autónoma.

Todo apunta a que llegará mayo del año que viene (2027) y, con él, las elecciones locales, como en todos los Ayuntamientos españoles. Momento para recordar, de nuevo, que Melilla -nombre rimbombante y vacuo de “Ciudad Autónoma” aparte- es un extraño Ayuntamiento, sin depender de una Diputación ni estar inserta en alguna Comunidad Autónoma, como ocurre en todos los Ayuntamientos españoles (Ceuta, como Melilla, excluida). Momento, ese mayo del año que viene, al que llegaremos, con toda seguridad (en mi opinión) sin haber dado ni un paso hacia nuestra Autonomía.

Confiar en que en las próximas elecciones generales españolas -previstas para julio de 2027, o antes -lo que no parece probable con un presidente como Sánchez, que es el que ha de convocar elecciones- el Partido Popular puede ganar y, sobre todo, pueda gobernar, es solo una posibilidad, ninguna certeza. Y creer que, si el PP logra ese doble objetivo -ganar las elecciones generales y poder gobernar- va a proceder inmediatamente a activar, permitir -o como se quiera adjetivar- que Melilla y Ceuta, unidas o separadas, sean Comunidades Autónomas…es mucho aventurar, y demasiado esperar, para las dos ciudades españolas del continente africano que -insisto una vez más- están en grave peligro.

Caos aéreo

“La Ciudad denuncia el abandono de Melilla por el Ejecutivo Central tras el caos aéreo en un viernes negro, con una veintena de vuelos cancelados” (portada del MH del sábado 25/4). “El Colegio de Médicos rechaza el triunfalismo del INGESA y alerta de graves carencias sanitarias”. “La CAM exige al Gobierno que nos ayude en la frontera y alivie las colas insufribles”. “Acedo (PP) dice que todos los asuntos que dependen de la delegada (del Gobierno) están bloqueados, mutilados y en su peor momento”. Son solo cuatro apuntes de un día cualquiera, que describen una situación melillense cotidiana e insoportable.

Leo nuestro periódico todos los días. Y sufro, también todos los días, al comprobar -un día sí, y el siguiente también- que es absolutamente imposible gobernar bien una ciudad como Melilla, sin Autonomía. Una ciudad gobernada a distancia por extraños organismos, con el Gobierno Local y el Central enfrentados casi a muerte, con una Delegada del Gobierno absolutamente desacreditada, con un Gobierno, sanchista, entregado a Marruecos, con un Gobierno Local próximo a cambiar y que no tiene seguro, en absoluto, que vaya a ganar con mayoría absoluta las elecciones locales de mayo de 2027.

Grandeza

Es necesaria más grandeza. “Vuela amigo, vuela alto, no seas gaviota en el mar; la gente tira a matar, cuando volamos muy bajo”, cantó Julio Iglesias. Es admirable la grandeza de Ramiro de Maeztu y su ‘Defensa de la Hispanidad’, un libro extraordinario.

Por cierto, un mejicano, Gonzalo Celorio, recibió, el pasado jueves, Día del Libro, el premio Cervantes, el gran galardón de las letras españolas. En el acto de entrega del premio, con los Reyes delante y Sánchez fuera de España, dijo, entre otras muchas cosas, algo que me impresionó: “México es parte de la Mancha”.

En sus famosos “Ensayos”, Michel de Montaigne nos recuerda que Plutarco, a propósito de los que se encariñan con perrillos y otros animalejos, que en la parte amorosa que hay en nosotros, a falta de objeto legítimo, se forja uno falso y frívolo y se pregunta: ¿cuántas cosas no inventamos para las desgracias que nos ocurren? Para Montaigne, Homero es el hombre más excelso de la Humanidad, porque, con la Ilíada y la divina Eneida, hizo madura, perfecta y terminada, la infancia de la poesía y de muchas otras ciencias”. Necesitamos pensar con grandeza.

Pequeñez

Es el antónimo de la grandeza, y la mentira es uno de sus síntomas. El primer síntoma de la corrupción de las costumbres es el destierro de la verdad, lo primero que Platón exigía “al gobernador de la república”. Es feo vicio el mentir -añade Montaigne- , “aquel que miente, traiciona la relación pública, y así se disuelven todos los lazos de nuestra sociedad. Algunos pueblos muy antiguos ofrecían a sus dioses sangre humana, más no de cualquier parte, sino extraída de la lengua y las orejas, para expiar el pecado de la mentira, tanto oída como proferida”.

Espero que el político Pedro Sánchez, tan mentiroso y tan pernicioso para Melilla, lea esto, pero no creo que su delegada se lo haga llegar.

Trump ha declarado que va a revisar la posición de los EEUU sobre la pertenencia de las islas Falkland (antes, Malvinas) al Reino Unido. Ángel Expósito añade: ¿Y Ceuta y Melilla…qué? Ojo a la amistad creciente de Washington con Rabat. Y, dicho sea de paso, a las flamantes relaciones de Marruecos con Israel”. ¿Quién está en el lado incorrecto de la Historia? Pedro Sánchez, me parece evidente.

El presidente Sánchez es un peligro para Melilla. Es, también, un político que, por no saber, desconoce una realidad política fundamental: los sis­temas de bienestar no exis­ten en abstracto. Existen dentro de comunidades polí­ticas concretas, financiadas por ciudadanos concretos, como resaltaba nuestro Semanario QUEZ el domingo pasado: “Primero los de casa: la prioridad nacional como respuesta a un Estado del bienestar sin orden”. Y otra realidad, generalmente olvidada: la economía es la ciencia que trata sobre el uso de recursos escasos -dinero y un largo etcétera.

Gibraltar, español y comunidad autónoma

El comunista y gran economista Ramón Tamames, escribió en el diario La Razón, el domingo pasado: “Gibraltar, comunidad autónoma de España y no colonia… Gibraltar pasaría a ser una más de las 17 comunidades de ahora, con todas las capacidades que estas tienen según la Constitucion de 1978…Albares debería anunciar ya que va a convocar a las 20 repúblicas hispanoamericanas, la Monarquía Hispánica de 1703, para superar el expolio. Habrá que contar, además, con el apoyo de los 26 otros Estados miembros de la Unión Europea, que no debería tolerar más la situación de un colonia británica en la UE, de la que Londres se fue”. Ya dijo lo mismo – devolver la Roca a España- Adam Smith, el fundador de la ciencia económica, en 1776, en su icónico ‘La riqueza de las naciones’.

Sería curioso que Gibraltar fuera comunidad autónoma española antes que Melilla y Ceuta… pero no imposible.

Enrique Bohórquez López-Dóriga

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Sin Autonomía

Enrique Bohórquez López-Dóriga

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