Categorías: Opinión

Rabat pisa fuerte

Nunca un primer ministro marroquí había sido tan explícito reivindicando Ceuta y Melilla. El actual, de nombre Saadeddine El Othmani, lo ha sido. Ha dicho textualmente que "Llegará el día en el que vamos a abrir el asunto de Ceuta y Melilla, territorios marroquíes como el Sahara". En Marruecos nada se mueve sin el conocimiento previo de Palacio. Sí el primer ministro ha dicho lo que ha dicho es porque el rey Mohamed VI entiende que señalar esta pieza en el complejo tablero que se está jugando en la región es una forma de presionar al Gobierno de España en relación con el futuro del Sahara. Un asunto que entró hace diez días en un escenario nuevo y acelerado tras el reconocimiento por parte de Washington de la soberanía marroquí sobre el territorio de la antigua colonia española del Sahara en buena parte anexionada ya por Rabat que tiene desplegado en la región un potente contingente militar. Los acontecimientos se ha acelerado en la zona desde que hace un mes el Frente Polisario, el partido único que controla el poder en el territorio en disputa, decidió unilateralmente romper el alto el fuego que ambas partes habían firmado en 1991. La ruptura ha dado pie a diversos incidentes armados de baja intensidad pero ha servido para desencadenar una ofensiva diplomática en toda regla en la que Marruecos va muy delante. Entre otras razones porque la crisis política interna en la que está sumida Argelia resta apoyos a la causa del Polisario. El golpe definitivo ha sido la intervención de Washington -una de las últimas decisiones de la presidencia de Donald Trump – que al reconocer la soberanía de Marruecos sobe el Sahara Occidental a cambio de que Rabat haga lo propio con Israel ciega casi todas las opciones de los saharauis. Existe una resolución de la ONU que debería propiciar un referéndum en la zona. Lo recordó hace poco el vicepresidente Pablo Iglesias en un momento extemporáneo cuando decenas de pateras venidas desde Dajla, la antigua Villa Cisneros , trasladaron a varios miles de ciudadanos marroquíes hasta Canarias. Por sí el Gobierno de España quiere seguir jugando con el asunto del referéndum, Rabat, que pisa fuerte teniendo tan reciente el apoyo del amigo americano, nos mienta a Ceuta y Melilla. Dos ciudades españolas sobre las que Pedro Sánchez ya está tardando en salir para decirle al rey de Marruecos que Ceuta y Melilla son intocables.

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