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Carta del Editor

Patriotismo versus antimemoria histórica

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Tengo en la sala de reuniones del periódico una joya: los cinco tomos de la Historia de la Humanidad del escritor belga F. Laurent, publicada en 1861. En la Introducción leo frases como “Dios solamente apoya a los que a sí mismos se apoyan”, o “son las ideas las que gobiernen el mundo… y nada más inútil que las especulaciones que no se apoyan sobre los hechos” o -como decía Montesquieu- “el patriotismo es el más natural y más legítimo de los sentimientos”

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Publicamos el sábado pasado “Héroes y cobardes”, sobre la brillante historia, militar en este caso, de España -nuestra patria- un gran artículo de “Gonzalo Fernández”. Los héroes que citaba: El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, al que el Tercio de la Legión de Melilla debe su nombre, precisamente, y al que se le puede aplicar con toda propiedad la frase de Calderón de la Barca: “todo lo que sufren en el asalto, solo no sufren que le hablen alto; Diego García de Paredes, el Sansón de Extremadura, vencedor de los turcos en Cefalonia, el soldado español más famoso y admirado de la época; Juan Sebastián Elcano, que completó la primera vuelta al mundo, tras la muerte de Magallanes; Fernando Álvarez de Toledo, el Gran Duque de Alba, considerado como uno de los mejores militares de la historia; Miguel de Cervantes, soldado español, figura máxima de la literatura universal; Blas de Lezo, el almirante español cojo, manco y tuerto que venció a Inglaterra; Juan Martín Díez, El Empecinado, jefe de las guerrillas y héroe de la Guerra de la Independencia Española;

Luis Noval Ferrao, el famoso Cabo Noval, muerto en la guerra de Melilla tras un heroico ejemplo de patriotismo y con un monumento en la plaza de Oriente de Madrid que el Ayuntamiento de Madrid- a diferencia de lo que hace el de Melilla con el Monumento a los Héroes- acaba de anunciar que va a proceder a su restauración.

Ese es el ejemplo que se debería seguir en Melilla, “en vez de excusarse tras una supuesta y muy discutida -muy dañina, diría yo- Ley de Memoria Histórica” e intentar aplicársela a nuestro Monumento a los Héroes, recordando que “la memoria de Melilla está íntimamente ligada a la de sus Fuerzas Armadas y por lo tanto a la de sus héroes”.

Fernando Sánchez Dragó publicó en 1978 (yo tengo la 15ª edición, de 1980) su famoso primer libro “Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España”, otra forma de ver a nuestros ancestros, héroes, si así queremos verlos, un monumento patriótico, escrito, que la desventurada ley de antimemoria histórica no podrá destruir. “La animadversión hacia la memoria es propia del pensamiento progre”, leo. Y así es.

“La economía, estúpido”

Nunca, en democracia, se ha hecho tanto daño en tan poco tiempo. “Nueva subida del salario mínimo”, utilizando datos falsos para intentar justificar esa medida, escribió Francisco Bohórquez el 19 de agosto.

Mientras en el segundo semestre de 2020 teníamos casi 400.000 puestos de trabajo menos que antes de lo del covid, a los que habría que sumar las casi 300.000 personas sujetas a un ERTE, el sector público ha aumentado en 214.000 personas en el último año. Cree el Gobierno que “todo cae del cielo”. Estamos ante un suicidio diferido, fruto de una ignorancia superlativa de esos a los que habría que grabarles en el cerebro eso de “la economía, estúpido”.

Copio de Wikipedia: “Poco antes de las elecciones de 1992, Bush era considerado imbatible por la mayoría de los analistas políticos, fundamentalmente debido a sus éxitos en política exterior, como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico. Su popularidad entonces había llegado al 90 % de aceptación, un récord histórico. En esas circunstancias, James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, señaló que este debía enfocarse sobre cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Con el fin de mantener la campaña enfocada en un mensaje, Carville pegó un cartel en las oficinas centrales con tres puntos escritos:

1.    Cambio vs. más de lo mismo.

2.    La economía, estúpido.

3.    No olvidar el sistema de salud”

Como se sabe, Clinton, siguiendo las indicaciones de Carville, ganó las elecciones. Es una pena que en España no quiera Sánchez adelantar las elecciones. Es terrible para Melilla que aquí no se puedan adelantar. En ambos casos vivir de espaldas a la economía trae las consecuencias que ya padecemos y, lo que es aún peor, las que inevitablemente vamos a tener que padecer en el futuro.

Posdata

Es absolutamente terrible lo que estamos viendo que pasa en Afganistán. Una vez más la historia se repite: las personas huyen despavoridas de los totalitarios -mujaidines, en este caso- que vienen a “salvarles” y se van, como pueden, a riesgo de sus vidas, perdiendo todo lo que tienen, al “horrible” mundo tenebroso de la relativa libertad, al “oprobioso” mundo capitalista, del que nadie se va a los países tipo Afganistán, como no huían de la Alemania del Oeste a la del Este, o desde EEUU a Cuba, por ejemplo.

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