Óscar Giménez, un referente del deporte en Melilla, narrando un evento con pasión.
Hoy quiero despedir a un amigo muy querido, Óscar Giménez Barrios, quien nos ha dejado a los 56 años. No es fácil poner en palabras lo que se siente al perder a alguien con quien compartí tantos momentos, profesión, risas y, a alguien que siempre llamó mi atención por su energía, genialidad, cariño, humor y pasión por la vida y el deporte. Con esta carta intento recordar quién fue realmente Óscar: un compañero leal, un comunicador brillante, un referente del deporte melillense y, sobre todo, una persona que llenaba de luz cualquier lugar al que llegaba.
Querido Óscar: El pasado viernes fue un día terrible, aunque en realidad todo comenzó algunos días antes, cuando supimos que tu estado de salud se había complicado. Desde entonces, mi corazón ya intuía que algo no marchaba bien. Aun así, nadie estaba preparado para despedirse de un amigo como tú.
Siempre que me dirigía a ti te llamaba boludo, con ese cariño tan nuestro y tan argentino, una palabra con la que casi siempre arrancaban y cerraban nuestras conversaciones. Hoy ese boludo duele más que nunca. Qué vacío tan inmenso nos dejas, amigo.
Falleciste este viernes, a los 56 años, en Córdoba, donde permanecías ingresado por complicaciones derivadas del trasplante de pulmones que marcó un antes y un después en tu vida hace ya dieciséis años, en 2010. Aún cuesta asimilarlo. Tú, que siempre transmitías alegría, energía y unas ganas enormes de vivir, te marchas demasiado pronto, dejando pendientes miles de momentos por compartir.
Eras de esas personas que desprendían luz. Un referente como comunicador, con una capacidad especial para escuchar y para contar, siempre acompañado de la gracia inconfundible de tu acento argentino. Naciste en Argentina, pero te convertiste en un melillense más desde que llegaste hace casi 25 años, dejando una huella imborrable en esta ciudad. En esta bendita tierra todos te conocían: cercano, tremendamente popular y siempre cariñoso con todo el mundo.
Recuerdo perfectamente nuestra última despedida, el pasado mes de diciembre. El día 3 te escribí: “Óscar, deseando verte, que vaya todo bien, querido amigo, te aprecio mucho”. Tu respuesta fue tan tuya como sincera: “Y yo a ti, Calde querido, de las mejores personas que he conocido en esta ciudad. Volveré más fuerte”. Con ese mensaje nos quedamos, aferrados a la esperanza de un final feliz que, por desgracia, no llegó.
El 31 de diciembre, en plena San Silvestre, aún tuviste fuerzas para llamarme y desearme un feliz año. Yo te lo devolví con la misma ilusión, sin imaginar que sería la última vez que escucharía tu voz.No quiero lamentarme por tu ausencia, sino aprender de tu filosofía de vida: disfrutar cada día, ser feliz y dar gracias a Dios por cada jornada concedida. Ese era tu lema, y así intentaré recordarte siempre.
Siempre admiré tu faceta polifacética y tu enorme capacidad para hacer felices a los demás, pero también tu honestidad profesional y tu valentía a la hora de informar. Tenías además una mirada crítica y nunca te cortaste en tu labor periodística, dijeras lo que dijeras y fuera quien fuera el protagonista. Entendías el periodismo como un ejercicio de responsabilidad, compromiso y verdad.
Fuiste speaker, convirtiéndote en la voz de más de 500 eventos deportivos en Melilla, Ceuta, la Península, Argentina -tu tierra- y Marruecos…, además de innumerables actos sociales, benéficos y culturales desde que comenzaste en septiembre de 2011.
Fotógrafo, periodista, narrador de partidos y jefe de Deportes del programa Ser Deportivos de la Cadena SER en Melilla, donde durante tantos años también ejerció mi padre. Dejaste huella con tu creatividad y con frases ya inolvidables como aquel “Les habla la Voz del Estadio” en las alineaciones del Estadio y en eventos de la Federación Española de Fútbol. Pura genialidad. Marca Óscar Giménez.
Fuiste, además, uno de los mentores intelectuales del Medio Maratón de Melilla y estuviste presente como speaker en su última edición, celebrada el pasado noviembre, con la participación del gran Reyes Estévez.
Hombre de deporte en mayúsculas, incluso árbitro de fútbol, aunque donde nació nuestra gran amistad fue en la Redacción Deportiva de MELILLA HOY, tras tu etapa como fotógrafo. Nunca olvidaré cómo nuestro compañero Enrique Azaustre, a quien llamabas con humor tu “agente formador”, recomendó tu llegada al periódico. A mí me nombraste poco después tu “agente de eventos”, y entre risas siempre recordábamos aquella broma. Contigo, la risa estaba asegurada.
Lamentamos profundamente tu pérdida. Se marcha una gran persona, carismática, siempre reconocible por su humor y, sobre todo, un enorme profesional, comprometido con su trabajo, con la información y con una mirada única detrás de la cámara.
Tus compañeros nunca te olvidaremos. Hoy es un día especialmente duro para todos los que tuvimos la suerte de compartir parte de tu camino contigo. Siempre llevaré a gala tu legado. Nuestro más sincero pésame a tus familiares, especialmente a tu hija y a tu hijo, a los que amabas con una pasión inmensa.Descansa en paz, amigo.
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