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Explicando la factura de la luz

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La solución es un mercado competitivo que permita que la inversión se dirija a aquellas tecnologías más eficientes.

Podemos propone dos medidas para abaratar la factura de la luz: Acabar con los “beneficios caídos del cielo” y crear un Fondo Nacional para la sostenibilidad del Sistema Eléctrico.”

Según la formación morada, los beneficios caídos del cielo vienen de “los ingresos extra que reciben las empresas eléctricas por el precio de la electricidad. Cada tipo de electricidad tiene un coste diferente, pero se pagan todas al precio de la que sea más cara cada día, y evidentemente hasta ahora los ha pagado la ciudadanía en sus facturas.” Esta afirmación hace referencia al sistema marginalista de precios, presente tanto en España como en el resto de Europa, y la inmensa mayoría del mundo. La alternativa es que se pague a las eléctricas su precio de producción, lo que acarrea un problema clave: incentiva que las eléctricas presenten unos costes de producción superiores a los reales.

Con el sistema actual, las empresas tienen un incentivo para hacerse cada vez más eficientes, es decir, producir electricidad a un precio más bajo. Esto es así porque cuanto menor es el precio de oferta, mayores pueden llegar a ser los denominados ‘beneficios caídos del cielo.’ Es por eso por lo que, como señala Daniel Lacalle, el precio medio mayorista en estos dos años ha caído más de un 30%, mientras que los precios de los derechos de emisión de CO2, impuestos por la Unión Europea, han aumentado un 640%. Unos derechos de emisión que suponen unos ingresos de 1.000 millones al estado español.

Pensar que es necesaria una empresa eléctrica pública es cuanto menos pretencioso. El sector eléctrico ya estuvo nacionalizado en nuestro país, y los cortes de luz y subidas por encima de la media europea eran constantes.

¿Cuál es la solución para reducir el precio mayorista? Un mercado competitivo que permita que la inversión se dirija a aquellas tecnologías más eficientes. En un mercado competitivo, los beneficios extraordinarios de los que habla Podemos atraerían cantidades ingentes de inversión hacia esas tecnologías más eficientes. Aquellas tecnologías más ineficientes y caras acabarían por desaparecer, mientras que las más eficientes acabarían abasteciendo el mercado. ¿Qué impide que el mercado sea competitivo? Las regulaciones del propio gobierno.

El problema real

Independientemente de lo anteriormente comentado, el verdadero problema de la factura de la luz son los impuestos y costes regulados, que llegan a suponer más del 60% de la tarifa eléctrica (peajes de energía, peajes de potencia, impuesto eléctrico, contador, IVA del 21%). El Gobierno tendría margen más que de sobra para contrarrestar cualquier aumento en el precio con bajadas en los costes regulados. ¿Por qué no lo hacen? Pues porque no les importa lo más mínimo si usted puede pagar la luz o no. Incluso asumiendo que los costes fijos y regulados fuesen indispensables, podrían aplicar un IVA reducido a la luz, contrarrestando gran parte de la subida que se ha producido.

Las renovables están bien, pero son muy intermitentes, ya que su capacidad de generación depende de factores climáticos. Hay que apostar por un mix competitivo y flexible que permita cubrir las puntas de demanda. No tiene sentido mantener las centrales nucleares fuera de funcionamiento mientras en países limítrofes como Francia funcionan a pleno rendimiento.

Los Estados siempre se presentan como la solución a los problemas que ellos mismos crean. No les crean.

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