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Carta del Editor

Ñamérica

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Portada del libro Ñamérica

Leo que la leyenda negra de la conquista española de América es la primera “fake news” de la historia. Es muy probable que sea cierto y la mejor manera de luchar contra las noticias falsas es insistir en el recuerdo de las verdaderas.

Ayer, fiesta de la Hispanidad, se celebró -lamentablemente menos de lo que la gesta se merece- el 529 aniversario del descubrimiento español de América, del desembarco de Cristóbal Colón en aquel continente, uno de los mayores hitos de la historia de la humanidad. De aquel ya lejano hecho surgió, entre otras muchas cosas, lo que un historiador argentino afincado en España, Martín Caparrós, ahora ha definido con el fantástico nombre de ÑAMÉRICA, y explica la razón de tal nombre.

“España sí ocupa un gran lugar en lo que hemos venido llamando Hispanoamérica: el de la cuna del idioma. Muertos Colón, los reyes (españoles), sus rituales, sus fallidas multinacionales de servicios, Nebrija sobrevive. Si hay algo que hace que esta región -Ñamérica- sea distinta de todas las demás es el hecho de compartir un idioma… Aquí hay más de 400 millones de personas que hablan la misma lengua. Somos los que hablamos castellano, y el castellano se distingue por esa rara letra, la eñe”, que solo existe en nuestra lengua.

Llama Caparrós “ÑAMÉRICA” a un territorio de 12 millones de kilómetros cuadrados, 19 países, 420 millones de habitantes y un idioma. Eso es lo que “somos”, añade, “a pesar de que llevamos dos siglos empeñados en un persistente, testarudo trabajo de desintegración, consistente en buscar y/o crear las diferencias entre territorios y personas que no las tenían muy claras: deshacer América, dividirla en patrias”.

Dos conclusiones. La primera: el idioma español es nuestro activo más importante y, en sentido contrario, la babelizacion del español -que es lo que está ocurriendo y lo que nuestro gobierno está permitiendo, si no alentando- es nuestro mayor peligro. La segunda: buscar y/o crear diferencias entre territorios y personas que no tenían claras tales diferencias es deshacer España, dividirla en diferentes patrias, como ha ocurrido en Ñamérica (y así les va).

Los resultados son los de sociedades que no funcionan como potencialmente podrían funcionar y, como consecuencia, la evidente existencia para gran parte de la población de “un futuro ausente”, del que solo sabemos que será muy diferente del presente, aunque al mismo tiempo hemos de comprender que destruyendo o falseando el pasado -falsas leyendas negras, por ejemplo- no se construye un futuro mejor.

Ayer hubo gritos en contra, petición de dimisión e insultos al presidente Pedro Sánchez durante el desfile de la Fiesta Nacional, en Madrid, la ciudad a la que Sánchez, madrileño de nacimiento, no quiere ahora ni ver, porque no puede dominarla, con Isabel Ayuso como presidenta de la Comunidad madrileña. Es evidente que muchos españoles padecen ese síntoma del futuro ausente, que no les gusta ni lo que está pasando ni las consecuencias futuras de las decisiones que el gobierno Sánchez, el gobierno Frankestein, está tomando o está aceptando de sus socios de gobierno -comunistas y separatistas- a los que necesita para seguir siendo presidente. Su presidencia le está costando mucho a España y muchos españoles, a pesar de la intensa propaganda socialista-comunista, se dan cuenta, sienten que España no va bien, que retrocede, en vez de crecer.

Un Plan que no es Plan

Víctor Gamero, actual presidente de la llamada Autoridad Portuaria (un nombre horrible) de Melilla es muy listo. Tanto como para ser presidente de esa “Autoridad” con el Partido Popular de Juan José Imbroda y serlo también con la Coalición (que no es coalición) por Melilla de Mustafa Aberchán, dos políticos que, como los melillenses bien sabemos, mantienen una estrecha y cordial relación personal, dicho sea con toda ironía, por supuesto.

Como es tan listo, Víctor, en lugar de reconocer que el llamado Plan Estratégico de la Ciudad -elaborado por la mitad más uno de la Asamblea actual en contra de la otra mitad menos uno de la Asamblea local- no es un Plan ni sirve para nada práctico, declara que “esto es solo el inicio; ahora hay que trasladar el Plan Estratégico a la sociedad”, supongo que para que “la sociedad” -sujeto indeterminado- elabore el tal Plan.

Sí tiene razón Gamero cuando añade que “necesitamos un plan de rescate, porque estamos verdaderamente mal, pero no creo -estoy seguro, mas bien- que nuestras enfermedades se puedan “atajar mediante el Boletín Oficial del Estado”, que sí puede ayudar, o al menos -y ya es mucho- no entorpecer, pero el cambio ha de venir de los melillenses, de los innovadores e inversores locales, nacionales e internacionales. Y votando bien, votando cambio y nuevas ideas, pensando mucho el voto y vendiéndolo poco en las próximas elecciones locales.

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